En la homilía dominical el Cardenal Oscar Andres Rodriguez fustigó a aquellos que se enriquecen haciendo pingües negocios en tiempos de pandemia.
Enriquecerse alterando el precio de los insumos ante el sufrimiento y dolor de los que padecen la enfermedad no es de Dios, solo el sarmiento que está unido a Jesús es el que florece, dijo figurativamente el religioso.






