Tras su retorno a suelo hondureño, el expresidente Juan Orlando Hernández dejó clara su postura respecto a los procesos judiciales que se mantienen vigentes en el país y a las medidas cautelares aplicadas contra el patrimonio familiar.
En su primer discurso en tierras catrachas después de cuatro años, el exmandatario enfatizó la necesidad de un juzgamiento imparcial y libre de injerencias de carácter partidario, advirtiendo de forma categórica: “Que no se politice la justicia”.
El exgobernante centró parte de su discurso en la defensa de los bienes incautados a sus progenitores durante las investigaciones iniciadas en años anteriores. Hernández sostuvo que emprenderá las acciones legales correspondientes para reclamar y recuperar lo que, según afirmó, fue arrebatado injustamente a sus padres, argumentando que dichos activos son fruto del trabajo de toda una vida y no de actividades irregulares o vinculadas a los señalamientos en su contra.
Respecto a su situación jurídica en la capital, el exjefe de Estado reiteró su disposición a someterse a los tribunales del país para responder por los expedientes abiertos, entre ellos el denominado caso Pandora II.
Subrayó que su retorno voluntario responde al compromiso de encarar las acusaciones de frente, exigiendo que el Poder Judicial actúe bajo los principios constitucionales del debido proceso y la presunción de inocencia.
Las palabras de Hernández se dan en un ambiente de alta expectación política y social tras su regreso a Honduras, luego de haber permanecido en Estados Unidos y obtener la libertad mediante un indulto a finales de 2025.
Su reaparición en el escenario público nacional ha generado diversas reacciones entre sus correligionarios del Partido Nacional y sectores de la sociedad civil que siguen de cerca el desarrollo de las diligencias.
Asimismo, el expresidente denunció que varios de los señalamientos y medidas patrimoniales ejecutadas contra su círculo íntimo obedecieron a persecuciones de carácter político. Por ello, instó a las instituciones encargadas de la administración de justicia a no dejarse instrumentalizar por presiones externas ni intereses partidistas, reiterando que la verdad y la ley deben prevalecer sobre cualquier narrativa mediática.
El exmandatario concluyó asegurando que mantendrá una postura firme no solo para limpiar su nombre, sino también para restituir el legado y la honra de su familia en el territorio nacional.









