300 euros es la cantidad que debe pagar un ganadero por el fuerte volumen del mugido de una de sus vacas. Y es que el ayuntamiento de Siero, Asturias, envió esa propuesta de sanción por los bramidos del semoviente.
La denuncia fue presentada por uno de los vecinos quien aseguró que la ternera le molestaba y que sus mugidos excesivamente altos se prolongaron en el tiempo.
Según recoge la Voz de Asturias, el acta presentada afirma que los mugidos alcanzaban los 74 decibelios y la ley establece que no se pueden superar los 55 decibelios.
Carmina, como se llama el “ruidoso” animal, comenzó a bramar de forma angustiosa tras el sacrificio de su madre ya que “tuvo de dejar de mamar de forma drástica”, pero que estos solo duraron unos días y no como denuncia el vecino.
Luego de recurrir la multa el ayuntamiento deberá realizar otra medición a los mugidos de Carmina para comprobar si sigue desconsolada y sus berridos superar los 55 decibelios, en caso de no superarlo la multa será anulada y podrá seguir pastando en paz.








