El sector agroalimentario de Honduras enfrenta una crisis sin precedentes este 2026, advirtió Ramón Rodríguez, presidente de la Asociación de Productores de Arroz.
La combinación de factores climáticos adversos y tensiones geopolíticas internacionales ha puesto en jaque la producción nacional. Rodríguez señaló que la principal amenaza es el fenómeno de El Niño, que traerá una canícula prolongada entre los meses de junio y julio, lo que dificultará enormemente el éxito de las cosechas programadas para este ciclo.
Sumado al desafío climático, el impacto económico de la guerra entre Irán y otros países ha disparado los costos operativos. Los productores han visto incrementos críticos en el precio del diésel, vital para mecanizar las tierras, así como un aumento superior al 30% en insumos agrícolas esenciales, particularmente en fertilizantes nitrogenados como la urea.
Esta inflación importada reduce drásticamente la capacidad de siembra de los agricultores locales.
La situación se agrava por la falta de financiamiento. Rodríguez reveló que el 90% de los productores no tienen acceso a créditos bancarios debido a que se encuentran reportados en la central de riesgos.
Ante este panorama, el sector mantiene sus esperanzas en un decreto de rehabilitación y reactivación presentado en el Congreso Nacional, el cual busca readecuar deudas y subsidiar compromisos financieros con instituciones como Banadesa, Senprende y Funder.
“Necesitamos el apoyo del Ejecutivo para rehabilitar a 48 mil familias y 215 fincas camaroneras que hoy están empantanadas financieramente”, enfatizó el dirigente agrícola.
El decreto propuesto, que ya cuenta con el respaldo de diversas bancadas en el Congreso, representaría una inversión de aproximadamente 700 millones de lempiras anuales. Además, se busca implementar un seguro agrícola que brinde protección a los campesinos ante las pérdidas causadas por fenómenos naturales.
Los productores advierten que, de no tomarse medidas inmediatas, productos básicos como el arroz y los frijoles podrían escasear o alcanzar precios inaccesibles para el consumidor final.
Especial atención requiere la zona sur del país, donde la falta de sistemas de riego y el alto costo de los fertilizantes (que han subido hasta un 100%) hacen prever un año con nula producción si no se recibe asistencia técnica y económica oportuna.









