El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó un acuerdo económico sin precedentes que contempla una inversión de 200 mil millones de dólares por parte de Corea del Sur, destinada al fortalecimiento y modernización de la infraestructura energética norteamericana.
El ambicioso paquete de proyectos incluye la construcción de una planta de generación eléctrica de 6 gigavatios en el estado de Texas, el desarrollo de ocho grandes plantas de energía nuclear y la asignación de 54 mil millones de dólares para impulsar el macroproyecto de gas natural licuado (GNL) en Alaska.
Este anuncio estratégico busca consolidar la independencia energética estadounidense, generar miles de empleos especializados y estrechar las relaciones comerciales y geopolíticas entre Washington y Seúl en materia de tecnología e industria pesada.









