La canasta básica en Honduras subió 800 lempiras en el último año, (un promedio de 30 doláres) según un análisis del Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAH.
Durante esta semana, además, varios productos esenciales registraron nuevas variaciones por la sequía, los costos de producción y las condiciones del mercado.
Datos del Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras reflejan que la canasta básica alimentaria aumentó 6.16% entre junio de 2025 y junio de 2026, equivalente a aproximadamente 800 lempiras adicionales para los consumidores.
La directora del observatorio, María Luisa García, explicó que el análisis tomó como referencia los 30 productos que integran la canasta básica alimentaria y mostró que los mayores aumentos se concentran en alimentos de origen cárnico y frutas, rubros que representan una parte del gasto familiar.
Variaciones en productos de consumo diario
Durante esta semana, los mercados hondureños registraron variaciones en varios productos de la canasta básica. Entre los alimentos que presentaron incrementos se encuentran el frijol, el huevo y algunas verduras, lo que afecta a consumidores que deben destinar más dinero para adquirir los mismos productos.
Uno de los productos bajo presión es el frijol rojo. Reportes recientes señalan que el quintal pasó de alrededor de 2,200 a 2,400 lempiras en pocos días, mientras la medida comercializada al consumidor también registró ajustes.
El huevo también presentó incrementos recientes, con un aumento aproximado de cinco lempiras en el cartón, según monitoreos realizados en puntos de venta. Las autoridades y productores mantienen conversaciones para evitar mayores variaciones en este producto de alto consumo en los hogares hondureños.
El impacto en la producción
Uno de los factores que influye en el comportamiento de los precios es la reducción de la oferta agrícola provocada por condiciones climáticas adversas.
La sequía que afecta distintas zonas productoras del país redujo la disponibilidad de algunos vegetales y generó incrementos en productos como papa, lechuga, pataste, brócoli y elote, entre otros alimentos utilizados diariamente por las familias.
Comerciantes y productores explicaron que, cuando disminuye la producción, aumentan los costos de abastecimiento debido a una menor cantidad de producto disponible en los mercados, una situación que termina trasladándose al consumidor final.
Por otra parte también señalan que el costo del transporte, los insumos agrícolas, los fertilizantes y las condiciones internacionales influyen directamente en el precio final de los alimentos.
Riesgo de inseguridad alimentaria
El OBSAN advirtió que la situación económica y alimentaria podría agravarse durante los próximos meses. La investigadora María Luisa García señaló que factores como la sequía, la situación económica nacional y los efectos de los mercados internacionales podrían provocar que hasta 2.8 millones de hondureños enfrenten inseguridad alimentaria al cierre de 2026.
La inseguridad alimentaria no solamente está relacionada con la falta de alimentos, sino también con la dificultad de las familias para adquirir productos variados y nutritivos debido al aumento constante de los precios.
Organizaciones dedicadas al análisis alimentario señalaron que los hogares con menores ingresos son los más afectados, ya que una mayor proporción de su presupuesto mensual debe destinarse a comida y reduce la capacidad de cubrir otras necesidades como salud, educación, transporte y vivienda.
Ante las variaciones registradas, autoridades de protección al consumidor informaron sobre operativos de supervisión y seguimiento en mercados del país para verificar el comportamiento de los precios y evitar prácticas especulativas.
Según reportes oficiales, algunos productos de la canasta básica mostraron reducciones tras acuerdos con sectores productivos y acciones de vigilancia.
La Secretaría de Desarrollo Económico mantiene publicaciones periódicas sobre el comportamiento de los precios de la canasta básica alimentaria para dar seguimiento a los cambios registrados en los mercados nacionales.
Los consumidores continúan expresando preocupación porque, aunque algunos productos puedan estabilizarse temporalmente, otros alimentos esenciales mantienen una tendencia variable que afecta la planificación del presupuesto familiar.









