El Gobierno de Honduras confirmó que la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los ciudadanos hondureños en Estados Unidos tendrá efectos concretos sobre quienes dependían exclusivamente de ese beneficio para mantener su autorización de permanencia y trabajo.
La Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional señaló que el proceso responde a decisiones adoptadas por las autoridades estadounidenses durante los últimos años y que la administración hondureña enfrenta ahora las consecuencias de una medida que afecta a miles de compatriotas.
La canciller Mireya Agüero pidió, sin embargo, evitar interpretaciones que equiparen automáticamente el fin del TPS con el regreso inmediato de todos sus beneficiarios.
Según explicó, cada persona enfrenta una situación migratoria diferente y la posibilidad de permanecer en Estados Unidos o retornar a Honduras dependerá de factores como el tiempo de residencia, la situación familiar, la existencia de otras alternativas de regularización, procesos judiciales pendientes y las decisiones individuales de cada migrante.
Uno de los principales mensajes de la Cancillería es que la pérdida de la protección migratoria y el retorno efectivo de una persona son procesos diferentes. El TPS permitía a sus beneficiarios permanecer legalmente en Estados Unidos y obtener autorización para trabajar mientras la designación estuviera vigente.
¿A quienes abarca?
Con su terminación, quienes no cuenten con otra base legal para permanecer en el país pueden quedar expuestos a procedimientos migratorios y perder la posibilidad de continuar trabajando legalmente bajo ese régimen.
Algunos pueden tener otras solicitudes migratorias en trámite, vínculos familiares que les permitan buscar una vía de regularización o procesos judiciales que modifiquen su situación particular. Por esa razón, la Cancillería insiste en que el impacto de la medida debe analizarse caso por caso.









