Nadia Beller, la pareja de Fernando Cerimedo que fue baleada en un hotel de Bolivia, habló desde el hospital este martes. La abogada, que mantiene una relación con el exasesor de Javier Milei, recibió cuatro disparos mientras se hospedaba en la zona de Canal Isuto. En tanto, el hombre fue detenido como sospechoso del ataque.
“He solicitado la presencia de DTV [medio de comunicación de Bolivia] para hacer una declaración. Intentaron silenciarme. Si yo no hablo ante el pueblo boliviano, van a querer terminar lo que empezaron”, advirtió en diálogo con un canal de televisión local.
Beller sostuvo que recibió cuatro balazos en sus brazos, pecho y una costilla. Horas después, en una entrevista con Radio Rivadavia, contó que fue sometida a una intervención quirúrgica durante la madrugada y que permanece en terapia intensiva. “Ninguno de los proyectiles me dio un órgano vital, así que estoy relativamente estable pero dolorida porque me dañaron los huesos”.
Desde el hospital, la activista política brindó una entrevista televisiva en donde fue consultada sobre su vínculo con Cerimedo -ahora vinculado al gobierno del presidente Rodrigo Paz-, dijo estar de “cuatro semanas de embarazo” y expresó que teme por su vida.
“Por favor, pido la protección de la CIDH [Comisión Interamericana de Derechos Humanos] porque el gobierno es el principal interesado en callarme. Rodrigo Paz, su mujer y su familia hacen los más grandes negociados con los brokers y los seguros de las empresas del Estado. Tengo pruebas”, planteó la mujer.
También sostuvo que Cerimedo está a cargo de “un grupo de élite” de la policía, que le había dicho que en una semana “iban a entrar a agarrarlo a Evo Morales”.
“Él sabe quiénes son los sicarios. Ese grupo que él comanda no responde órdenes de absolutamente nadie, solo de él”, expresó.
Más adelante, habló del primer cortocircuito que mantuvo con el exasesor de Milei: “El pasado abril, descubrí que Cerimedo tenía conversaciones románticas con su expareja. Yo la encaré. Fue la primera vez que me ahorcó”.
Y ahondó: “Sospecho que ambos se querían deshacer de mí. Él mantuvo una relación conmigo todo este tiempo, hasta que le descubrí otra infidelidad. Nuevamente me golpeó. Le encontré también cajones llenos de billetes. Me llegó a decir que se iba a suicidar si yo lo llegaba a mandar a la cárcel”.









