Con mucho esfuerzo y largas horas tras el volante, son miles y miles de taxistas hondureños que día a día se ganan la vida con este oficio tan desprotegido por las autoridades de Gobierno.
Unos inician la jornada desde antes de las 4:00 de la madrugada, con tal de lograr un poco de dinero para poder enviar a sus hijos a la escuela, otros trabajan durante toda la madrugada, arriesgando su vida, pero siempre con la fe en Dios.
Y es que son miles de historias de cómo estos hondureños y también hondureñas, han sustentado sus hogares con incalculables horas conduciendo por cada rincón de las principales ciudades del país.
Hay unos que cuentan con más de 30 o 40 años siendo taxistas y en lo que todos coinciden es que se sienten orgullosos de haberse ganada la vida dignamente, con mucho trabajo y arduas horas pero si dignamente.
Aquí te dejamos uno de esos ejemplos y muchas felicidades a esos honorable hondureños que hacen de nuestra patria una gran nación.MG