En la más reciente victoria que le ha requerido tres sets a Serena Williams en el Abierto de Estados Unidos, dos puntos en particular fueron fundamentales. Y la elaboración de los mismos, por el prolongado peloteo, despliegue de rigor físico y técnica, fácilmente hubiera hecho que la gente saltara de sus asientos para aplaudir con fervor en cualquier año sin pandemia.
Williams necesitó de esos dos puntos, uno de los cuales incluyó un tiro que ejecutó de zurda, para revertir un déficit que llegó a ser de un set y un quiebre cuando habían transcurrido 45 minutos de su duelo de cuartos de final ante Tsvetana Pironkova en un nublado miércoles en el estadio Arthur Ashe.
Los dos citados puntos se presentaron durante un lapso de cinco juegos que alteró el rumbo del partido — junto con 20 ases, su mayor cantidad en un encuentro en ocho años — para certificar la victoria de la estadounidense por 4-6, 6-3, 6-2 tras más de dos horas.
Con ello, Williams comparecerá por 11ma vez consecutiva en las semifinales en Flushing Meadows.
“No se trata del inicio, sino del final. ¿Cierto?”, dijo Williams.
Con un par de victorias adicionales, Williams igualará el récord de 24 títulos de sencillos en citas de Grand Slam.
“Al comienzo estaba un poco fatigada, por algún motivo”, dijo Williams. “Desde luego eso no puede continuar si quiero seguir ganando, así que necesito resolver eso”
Hubiera sido una sorpresa mayúscula, pero Pironkova no pudo resistir. La búlgara de 32 años llegó a Flushing Meadows sin ránking. Este US Open fue su primer torneo de cualquier tipo en más de tres años, ya que se alejó del circuito profesional para dar a luz a un hijo.








