La crisis de abastecimiento de agua potable en el Distrito Central seguirá durante 2026, según proyecciones de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento. Los embalses de la capital cerrarían este año con cerca del 60% de su capacidad y 2027 podría presentar una presión mayor sobre el sistema.
Las autoridades municipales advirtieron que, pese a las lluvias de las últimas semanas, la recuperación sigue siendo insuficiente para compensar el déficit acumulado en las represas desde años anteriores. La capital ha atravesado en los últimos años períodos cada vez más prolongados de racionamiento por la disminución de las reservas hídricas.
Uno de los factores que más preocupa a las autoridades es la confirmación del desarrollo del fenómeno climático de El Niño, al que atribuyen la reducción de lluvias y el aumento de las temperaturas en gran parte de Centroamérica.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos confirmó la presencia del fenómeno, cuyas consecuencias suelen traducirse en períodos más secos de lo habitual, menor precipitación y una mayor evaporación del agua almacenada en ríos, lagunas y represas.
Necesidad de lluvias
Para Honduras, este escenario plantea mayores dificultades en la gestión de los recursos hídricos, sobre todo en las zonas urbanas con alta demanda. Los expertos advirtieron que el comportamiento irregular de las lluvias durante los próximos meses limitará la recuperación de los embalses que abastecen a Tegucigalpa y Comayagüela.
De acuerdo con los análisis de UMAPS, la recuperación total de las reservas no dependerá solo de las lluvias previstas para este año.









