Este lunes será definido el nuevo presidente del Marathón, en una asamblea clave que marcará el rumbo institucional del club tras el fallecimiento de Orinson Amaya, ocurrido el pasado 1 de diciembre.
La cita está programada para las 11:30 de la mañana en un hotel de San Pedro Sula, donde los directivos elegirán a la nueva cabeza del equipo mediante votación por planilla.
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Luego de la repentina pérdida de Amaya, la dirigencia verdolaga ha trabajado para dar continuidad al proyecto deportivo y administrativo que había sido bien recibido por la afición.
En ese proceso han tomado protagonismo Eduardo Lontero y Daniel Otero, empresarios que formaron parte del círculo cercano del expresidente y que conocen a fondo el manejo interno del club.
Actualmente, Daniel Otero ocupa el cargo de presidente vitalicio dentro de la junta directiva, mientras que Eduardo Lontero se desempeña como vicepresidente ejecutivo. Ambos son socios del club y han estado involucrados directamente en la toma de decisiones del equipo subcampeón nacional, lo que garantiza una línea de continuidad en la gestión.
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Durante la asamblea también se ratificará la estructura directiva, que será juramentada por Roque Pascua, secretario de la Liga Nacional y apoderado legal del club sampedrano.
En el plano institucional, se mantiene en agenda el plan poscentenario impulsado por Amaya, que incluye el fortalecimiento de las fuerzas básicas, alianzas internacionales y el proyecto de alumbrado del estadio Yankel Rosenthal, cuyo contrato ya está firmado.
En lo deportivo, el club goza de estabilidad financiera y ya realizó los fichajes de Carlos Pérez y Maylor Núñez. Además, está lista la renovación de Henry Figueroa y existe un acuerdo para la incorporación de Brayan Moya, cuya firma quedará en manos del nuevo presidente.
Con la casa en orden, el Marathón apunta con decisión a conquistar su décima corona.
Orinson Amaya y su huella imborrable en el Marathón
Orinson Amaya asumió la presidencia del Club Deportivo Marathón en diciembre de 2015, tras la salida de Yankel Rosenthal, en un momento crítico para la institución verdolaga, que enfrentaba deudas importantes, falta de patrocinadores y problemas administrativos que ponían en riesgo su estabilidad.
Su llegada marcó el comienzo de un proceso de reconstrucción institucional y financiera del club.
Bajo su gestión, Amaya se centró en sanear las finanzas, reorganizar la directiva y dar mayor orden estructural al equipo.
Esto incluyó saldar compromisos económicos, atraer patrocinadores y reforzar la gestión en todas las áreas del club, lo que permitió devolverle competitividad al “Monstruo Verde” tras años de dificultades.

En lo deportivo, el logro más destacado de su mandato fue la conquista del título del torneo Clausura 2018, rompiendo una sequía de ocho años sin campeonatos para el Marathón. Esa estrella fue uno de los principales hitos de su presidencia y un motivo de celebración para la afición.
Además de este título liguero, el club también consolidó estructuras personales y organizativas que ayudaron al crecimiento sostenido del equipo en torneos nacionales. Aunque no se asociaron títulos adicionales de liga bajo su gestión, la estabilidad lograda fue clave para mantener al club como protagonista de la Liga Nacional.
Orinson Amaya fue reelecto por la directiva en junio de 2023 para continuar en la presidencia del Marathón hasta 2027, lo que reflejaba la confianza de los miembros del club en su liderazgo y visión estratégica.
La vida de Amaya llegó a un final inesperado el 1 de diciembre de 2025, cuando sufrió un paro cardíaco (infarto) en una clínica de San Pedro Sula a los 52 años de edad, apenas días después de que el club celebrara su centenario (25 de noviembre).
Su fallecimiento causó profunda consternación en la afición y en el fútbol hondureño, que lo describió como una figura apasionada y comprometida con el Marathón.
Más allá de su gestión deportiva, Amaya fue recordado por su impacto humano y social. Durante momentos difíciles como la pandemia de COVID-19, estuvo activo apoyando acciones comunitarias y demostrando un vínculo estrecho con la afición y la ciudad.
Su legado, marcado por pasión, resiliencia y compromiso con el club, dejó un vacío importante dentro de la institución y entre quienes vivieron de cerca su liderazgo.
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