Honduras es un país que ya consolidó un ciclo de impunidad tras registrar en la última década 111 asesinatos de defensores del ambiente y con 92 % de los casos sin respuesta, alerta el informe “Entre la Ley y el Abandono”, una radiografía presentada por la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ) y el Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Conadeh).
El hallazgo más alarmante revela que el 92 % de los asesinatos contra defensores ambientales no han sido castigados, consolidando un ciclo de impunidad que deja a los guardianes de la naturaleza en total desprotección, subraya el estudio.
En el marco del evento de presentación, se lanzó la plataforma digital Guardianes Silenciados, un espacio que dignifica la memoria de las víctimas a través de recreaciones visuales, perfiles georeferenciado, patrones violencia, análisis exhaustivo del presupuesto público destinado a la protección ambiental e información sobre cómo y dónde presentar una queja o denuncia.
El estudio, desarrollado bajo la iniciativa Guardianes Silenciados, detalla que en los últimos diez años, 111 ambientalistas han sido asesinados en territorio hondureño. Lejos de ser hechos aislados, se identifica un «patrón estructural de violencia» en el que departamentos como Colón, Yoro y Atlántida se han convertido en zonas de alto riesgo, donde la defensa de los recursos naturales implica un riesgo mortal.










