Lo que inició como una alarmante denuncia por la supuesta privación de libertad de un ciudadano en la zona norte del país, dio un giro inesperado, el hombre, de 34 años, hizo creer a su propia esposa que había sido raptado por una banda criminal y que exigían la suma de un millón de lempiras para liberarlo con vida, provocando angustia en su entorno familiar y movilizando a los equipos de emergencia.
Sin embargo, el trabajo de investigación por la Unidad Nacional Anti Secuestros de la Dirección Policial de Investigaciones, permitió desmontar la farsa.
Los agentes localizaron al presunto “secuestrado” sano y salvo, donde se encontraba por su propia voluntad. Tras confirmarse que él mismo coordinaba las exigencias económicas hacia su pareja, fue arrestado de manera inmediata.









