El Manchester City se quedó en las puertas de la final de la FA Cup después de caer derrotado por 2-0 el sábado pasado ante el Arsenal de Mikel Arteta, íntimo amigo de Pep Guardiola y de quien fue su asistente técnico antes de partir al conjunto “Gunner”.
Tras la caída ante el equipo londinense, el ex entrenador del Barcelona y Bayern Múnich fue tajante al ser consultado sobre su rival y aseguró que sólo tiene respeto por ellos dentro del campo de juego.
“Los rivales siempre merecen mi respeto. Tengo respeto por todo lo que el Arsenal está haciendo en el campo, pero no mucho por lo que hace fuera de él”, lanzó el catalán.
Desde Europa aseguraron que este ataque conciso y directo se produjo después de que Guardiola se enterara que el Arsenal fue el propulsor de una carta que posteriormente firmaron otros ocho clubes de la Premier League para que se desestimara cualquier pedido del City de “retrasar” la sanción que le había impuesto la UEFA por incumplir el Fair Play Financiero.
Aquel pedido fue directo a las arcas de la Corte de Arbitraje para el Deporte (TAS) días antes de que se conociera la decisión final, la cual terminó por permitirle al conjunto citizen seguir jugando competiciones europeas, aunque deberá abonar una suma de 10 millones de euros por no cooperar con la investigación.
Guardiola, sin embargo, reconoció que en lo que respecta al fútbol su equipo cayó en buena ley contra un rival superior: “No hemos jugado bien, no estábamos suficientemente preparados. Somos humanos también. El rival jugó bien y a veces esto pasa”.
“De lo único que me arrepiento es de que no jugamos en la primera parte como lo hicimos en la segunda”, añadió el técnico español, que vio cómo su equipo cayó ante dos goles de Pierre-Emerick Aubameyang.
Al City le quedan ahora solo dos partidos antes de medirse al Real Madrid en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones. En la ida, los ingleses se impusieron por 2-1 en el Santiago Bernabéu y deberán mantener la diferencia o ampliarla para clasificar a cuartos de una competencia que nunca ganó.








