Que Cristiano hace años que entró en el Olimpo del fútbol no es ninguna novedad. El portugués lleva más de 15 años superando todo tipo de retos, incluso los que parecían imposibles, y, aun así, siempre se las apaña para dejar con la boca abierta a sus fans (y a sus detractores) con un nuevo as bajo la manga, en su caso, casi siempre un récord.
Parecía imposible empatar a Messi en Balones de Oro (lo logró, aunque el argentino luego ganara uno más), levantar la Eurocopa con Portugal y conseguir tres Champions consecutivas (más una cuarta previa) con el Madrid siendo cada año el máximo goleador de la competición. Lejos de conformarse, se fue a Italia a ser el más rápido en alcanzar 50 goles en la Serie A y batir el récord de partidos consecutivos marcando…
Y mientras todo eso ocurría, Cristiano iba subiendo poco a poco el Everest de los goles con su selección: el martes, ante Suecia, clavó la bandera en la cima de los 100 goles como internacional (hizo un doblete y llegó a los 101), un pico que en toda la historia del fútbol sólo había coronado el iraní Ali Daei, que entre 1993 y 2007 terminó elevando su cifra hasta los 109 tantos. Por el camino, Cristiano había dejado atrás los asombrosos pero mortales números de leyendas como Puskas (84 goles) y Pelé (77). Su gran rival futbolístico, Messi, ve a Cristiano desde la lejanía con 70 dianas. Ahora, ocho goles separan al portugués de ser el más grande goleador de las selecciones. Dudar de que lo lograra resulta grosero.








