Antoine Griezmann no termina de arrancar en el Barcelona. El delantero procedente del Atlético de Madrid está intentando adaptarse al equipo, pero no terminan de salirle las cosas. El francés intenta dar pases al primer toque, se sacrifica en defensa e incluso prescinde de su control en carrera para acomodarse al estilo de juego del conjunto azulgrana. Pero Griezmann ha estado bastante irregular, dejando buenas sensaciones por ejemplo ante el Betis y malas como ayer ante el Inter de Milán (2-1). Y la sociedad con Messi podría ser uno de los problemas que debe solucionar el francés.
Ambos han dicho en rueda de prensa (el último en hacerlo ha sido el argentino) que “no hay ningún problema” entre ellos. Sin embargo, en el césped no da esa sensación y las estadísticas demuestran que todavía no se entienden, o que al menos no conectan. En las dos jornadas de Champions League, Griezmann solo le ha dado cuatro pases a Messi (dos en cada partido), mientras que Messi le ha dado cinco (dos ante el Borussia Dortmund y otros tres ante el Inter de Milán). Hasta ahí todo normal, teniendo en cuenta que han jugado en bandas opuestas y es difícil hacerse llegar el balón sin pasar por un compañero antes (no hay que olvidar que en la primera jornada el diez estuvo poco más de media hora sobre el terreno de juego).








