Ben-Kingsley Nwashara, de 27 años, contó que quedó “en shock” cuando vio a la pequeña sucia y desnutrida en la calle. A pesar de no saber criar, no se arrepiente de rescatarla. “La voy a disfrutar como nadie más”, dijo.
El maltrato infantil es una problemática que persigue a la mayoría de los países en el mundo. Algunos gobiernos han intentado hacerle frente a los abusos que pueden existir de adultos contra niños, pero no siempre con éxito.
Hace unos días se conoció un caso desolador en Nigeria, luego de que un bebé fuera abandonado a la orilla de una carretera.

Ben-Kingsley Nwashara es un joven recientemente graduado de Leyes en la Universidad del Estado de Enugu, que nunca pensó que su vida daría un vuelco y que tendría que asumir un desafío de esa magnitud.
Un día pasó con su coche por la carretera cuando fue testigo de un escenario terrible: en el borde del camino había una bebé tirada en el suelo, sucia y desnutrida. A su lado había restos de galletas que había comido y que le habían ayudado para sobrevivir durante la noche.

Según información de Legit, el joven quedó impactado por ver a la pequeña en ese estado y decidió recogerla. Ahí se dio cuenta que, al parecer, la niña había sido arrojada a la calle y abandonada por sus padres por tener problemas cognitivos.
A pesar de que estaba recién comenzando a trabajar y no tenía planeado mantener a alguien más, Ben sabía que no podía dejarla ahí. Tomó a la bebé, luego de grabar un video denuncia de la situación, la llevó a la policía y luego hasta su casa.

“Temí. Quedé en shock cuando vi a la bebé esa noche. Nunca había experimentado ese miedo antes, pero sabía que no me iba a ir porque mi madre siempre me entrenó para estas situaciones“, contó el joven.

Desde ese momento que su vida cambió, pero para bien. Al principio no tenía experiencia en cómo criar a un bebé, pero con el paso de las semanas y los meses sus familiares lo ayudaron.

Según él, ahora siente que ha tenido más éxito en las cosas que hace y que piensa con mayor claridad. Ben no se arrepiente de haber salvado a la niña, ya que ahora para él es el centro de su vida. “La voy a disfrutar como nadie más. Me aseguraré de que vaya a la escuela“, decretó.








