Uno de los problemas que más se da en el centro de la capital es el de los hondureños que duermen en las calles.
Debido a sus adicciones o a su mala suerte son cientos los hondureños que viven en las calles sufriendo un sin fin de abusos.
Este es un tema que debería interesar a la clase política del país, construir hogares para estas personas y a los que están por demencia o adicción enviarlos a centros especiales para ser tratados.








