Al igual que otras especies, los peces cazan junto a los pulpos en sesiones que pueden durar más de una hora. El científico explica que ambas especies aprovechan los atributos físicos y las habilidades del otro para conseguir alimento. Los peces actúan como observadores y, cuando detectan una víctima, hacen un gesto en dirección a la presa, lo que es la señal para que el pulpo se movilice y ataque haciendo uso de su agilidad para meterse entre las rocas y los arrecifes de coral. Cuando consigue su objetivo, comparte el botín.
El estudio, publicado en la revista Ecology, señala que en algunas ocasiones los pulpos golpean a los peces y que esto ocurre para “prevenir la explotación y asegurar la colaboración”; sin embargo, hay casos en los que esta conducta parece no tener explicación.
Un video publicado en redes sociales, y que fue captado en el mar Rojo entre 2018 y 2019 frente a las costas de Israel y Egipto, muestra el momento en que unos pulpos realizan “un movimiento rápido y explosivo con un tentáculo dirigido a un pez compañero específico”. Para los científicos,“estas múltiples observaciones que involucran a diferentes pulpos en diferentes lugares sugieren que el puñetazo tiene un propósito concreto en las interacciones entre especie”.
Octopuses and fishes are known to hunt together, taking advantage of the other’s morphology and hunting strategy. Since multiple partners join, this creates a complex network where investment and pay-off can be unbalanced, giving rise to partner control mechanisms. @SimonGingins pic.twitter.com/MEyyaIZaxO— Eduardo Sampaio (@OctoEduardo) December 18, 2020
Los golpes pueden ser lanzados para mantener el control sobre el comportamiento de los peces, para desterrar a ciertos peces del grupo, para disuadirlos de ir a por sus presas o por razones puramente egoístas, es decir, para obtener el acceso inmediato a la comida.
No obstante, se registraron dos casos que no pudieron vincularse a una caza o acceso a presas cercanas, lo que para los autores podría significar un comportamiento de puro rencor. “Utilizados para imponer un costo al pez sin importar el costo propio”, explicaron, aunque también podrían ser “formas de agresión con gratificación aplazada, donde el pulpo paga un pequeño costo para imponer uno más pesado a la pareja que se porta mal, en un esfuerzo por promover el comportamiento colaborativo en las siguientes interacciones”.
Sea como fuere, los científicos afirman que se necesita estudiar más a profundidad esta conducta para determinar si realmente tiene un fin práctico.








