Un intenso episodio de aire ártico, vinculado a la formación de un ciclón bomba, comenzó a afectar a más de 230 millones de personas en Estados Unidos desde el domingo 15 de marzo de 2026. Este fenómeno provocó un marcado descenso de las temperaturas y alteró la vida diaria en amplias zonas del país, según cálculos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y el Servicio Meteorológico Nacional. Su aparición ocurrió justo después de una tormenta invernal que dejó nevadas históricas y fuertes vientos en regiones como el Medio Oeste y los Grandes Lagos, lo que derivó en alertas por condiciones climáticas severas en el noreste, el sureste y el Atlántico medio.
De acuerdo con información oficial, la irrupción de aire polar hizo que las temperaturas cayeran entre 12 y 25 grados Celsius por debajo de lo normal para la temporada. Al mismo tiempo, más de 11 millones de personas quedaron bajo advertencias por ventiscas y tormentas intensas. Reportes del canal The Weather Channel indicaron que esta ola de frío se extendió desde la frontera con Canadá hasta el sur de Texas, impactando gran parte del territorio continental y generando problemas en el suministro eléctrico, el transporte y otros servicios esenciales.
El fenómeno se originó tras el desarrollo de un ciclón bomba, un sistema de baja presión que se intensifica rápidamente en menos de un día. Según AccuWeather, la tormenta produjo ráfagas de viento superiores a los 100 km/h y acumulaciones de nieve que superaron los 60 centímetros en áreas del norte de Michigan y Wisconsin. Estas condiciones, poco habituales para el mes de marzo, obligaron a activar operativos de emergencia, cancelar vuelos y emitir recomendaciones dirigidas a la población más vulnerable.
En términos generales, un ciclón bomba se define por una caída rápida de la presión atmosférica, lo que da lugar a tormentas muy intensas en un periodo corto. Este proceso puede generar precipitaciones abundantes, vientos fuertes y cambios bruscos de temperatura. En el caso de marzo de 2026, el sistema que se desarrolló sobre el Medio Oeste y los Grandes Lagos provocó ventiscas y nevadas que interrumpieron la movilidad y afectaron servicios básicos en distintas regiones.
El Servicio Meteorológico Nacional destacó que este evento figura entre los más intensos registrados en la última década para esta época del año, con una presión central inferior a 970 hPa. Este tipo de sistemas suele tener mayor impacto en el norte y noreste del país, donde la interacción entre aire ártico y humedad incrementa la severidad de las tormentas invernales.
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