Se trata del brasileño Walter Orthmann, quien a sus 100 años de edad logró entrar al libro de los Récord Guinness. “Necesitas ocuparte del presente, no del pasado ni del futuro. Aquí y ahora es lo que cuenta”, aseguró.
No todos pueden contar que han trabajado durante varios años en una empresa. Y es que, a medida que pasan las décadas, los jóvenes prefieren tener más variedad de experiencias y no quedarse en un trabajo por mucho tiempo.
Pero hay personas que han trabajado toda su vida en el mismo empleo y la misma compañía. De hecho, hay un hombre que recientemente batió el Récord Guinness tras ser el trabajador que ha tenido su carrera más larga en la misma compañía con 84 años de servicio.

Según información de la página oficial del Guinness World Records, se trata de Walter Orthmann, un brasileño de 100 años de edad que hace unos días cumplió 84 años trabajando en una empresa textil llamada ReneauxView.
El anciano llegó a esta empresa a la edad de 15 años cuando era conocida como Industrias Renaux SA, el 17 de enero de 1938. De ahí en adelante, Walter se fue abriendo camino en su compañía hasta convertirse en su principal líder.

Durante sus primeros años estuvo trabajando como ayudante de envío mientras estudiaba en la escuela, ya que su familia sufrió muchos problemas económicos durante esa época.

Ahí Walter se destacó por su tenacidad y su sacrificio, y fue ascendido rápidamente al área de ventas. En la década de los cincuenta ya era gerente de esa área, lo que le permitió viajar por todo el país y el mundo.

En todo el tiempo que ha trabajado ha podido ser testigo de los cambios en la tecnología, así como también en el rubro de la textilería. Además, se pudo hacer un lugar en su trabajo y se ganó el cariño de sus empleados a lo largo de las décadas.
Hasta el momento no piensa en jubilarse ya que tiene buena salud y todavía siente que puede entregarle más cosas a ReneauxView.

El cariño que la empresa le tiene a Walter es tan grande que incluso le celebraron su cumpleaños número 100 con un evento masivo, en donde hubo comida y baile.
“No planeo mucho, ni me preocupo mucho por el mañana. Lo único que me importa es que mañana será otro día en el que despertaré, me levantaré, haré ejercicio y me iré a trabajar; necesitas ocuparte del presente, no del pasado ni del futuro. Aquí y ahora es lo que cuenta. Así que, ¡manos a la obra!“, cerró el anciano.








