Los Valle fueron una de las organizaciones criminales más influyentes de Honduras, utilizando la frontera con Guatemala como punto estratégico para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos. Durante años, actuaron como intermediarios entre productores sudamericanos y redes delictivas mexicanas, especialmente el Cartel de Sinaloa. Según autoridades estadounidenses, el grupo podía movilizar entre cinco y veinte toneladas de cocaína al mes, obteniendo enormes ganancias por cada cargamento.
Además del narcotráfico, la familia Valle construyó un amplio imperio económico en Honduras. Sus inversiones incluían hoteles, fincas ganaderas y cafeteras, gimnasios, centros comerciales, ferreterías y una empresa de televisión por cable. También fueron vinculados con actividades ilícitas como lavado de dinero y tráfico ilegal de armas, lo que fortaleció su poder económico y territorial.
La organización surgió en el departamento de Copán, especialmente en zonas cercanas a la frontera con Guatemala. Los hermanos Miguel Arnulfo “Colocho”, Luis Alfonso y José Reynerio Valle dirigían la estructura criminal desde la comunidad de El Espíritu, un lugar conocido por sus lujosas propiedades y fuertes medidas de seguridad. La familia mantenía relaciones cercanas con figuras del Cartel de Sinaloa, incluido Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien supuestamente visitó la zona en varias ocasiones, según InSight Crime.
Se menciona que los Valle intentaron asesinar a Juan Orlando Hernández quien había comenzado a impulsar la figura de la extradición en Honduras.
Los Valle también desarrollaron importantes conexiones políticas y criminales dentro y fuera de Honduras. Se les vinculó con el exalcalde Alexander Ardón y otros actores que facilitaban el tránsito de drogas en la región. Asimismo, mantenían alianzas con traficantes centroamericanos que operaban rutas hacia Guatemala y México, consolidando así una red internacional de transporte de cocaína.
A partir de 2014, la estructura comenzó a derrumbarse tras la captura y extradición de varios de sus principales líderes hacia Estados Unidos. Las autoridades hondureñas decomisaron decenas de propiedades y desmantelaron gran parte de la organización. Aunque algunos hijos de los hermanos Valle intentaron mantener las operaciones, las recientes capturas dejaron al grupo en una situación de debilidad e incertidumbre sobre su continuidad.









