Una historia que genera curiosidad entre algunos y es tomada con escepticismo por otros surge en Omoa, Cortés, donde un hombre asegura que desde hace 10 años conserva varias piedras que, según él, no serían de origen terrestre.
El ciudadano afirma que estos objetos contienen minerales que deberían ser analizados por expertos para determinar su verdadera composición y procedencia.
Mientras algunos consideran interesante su relato, otros ponen en duda su versión; sin embargo, el hombre mantiene su convicción de que sus hallazgos podrían tener un valor científico.









