El Barça se proclamó supercampeón de España por segundo año consecutivo tras imponerse este domingo al Real Madrid en una final intensa, disputada y cargada de matices tácticos, que terminó con un marcador de 3-2 en el estadio King Abdullah Sports City de Yeda, Arabia Saudita.
A diferencia de la edición anterior, no hubo goleada ni un dominio aplastante, pero sí un Barça sólido, maduro y en un estado competitivo que confirma su actual hegemonía sobre su eterno rival en este tipo de escenarios. Con este triunfo, el conjunto azulgrana alcanzó su decimosexta Supercopa de España, ampliando su palmarés y reafirmando su momento deportivo.
El contexto previo al partido estaba marcado por el recuerdo aún fresco de la última final de Supercopa entre ambos, en la que el Real Madrid había sido claramente superado. Esa experiencia pesaba en el entorno madridista, pero también servía como punto de partida para una reacción. Xabi Alonso, en su primera final al frente del conjunto blanco, dejó claro desde el inicio que no estaba dispuesto a repetir la historia.
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El técnico sorprendió con una propuesta táctica poco habitual: una defensa con tres centrales, integrada por Aurélien Tchouaméni, Huijsen y Asencio, con Federico Valverde reconvertido en lateral para reforzar el trabajo defensivo y equilibrar el sistema.
La apuesta de Alonso no fue conservadora, sino calculada. El Real Madrid se ordenó con líneas muy juntas, presión alta con todos sus hombres y una disposición ofensiva flexible. Vinícius Júnior fue ubicado como referencia en punta durante varios pasajes, con Rodrygo y Gonzalo acompañándolo en labores defensivas y en las transiciones.
El planteamiento tomó por sorpresa al Barça, que no esperaba ese dibujo táctico y tardó varios minutos en encontrar espacios para imponer su habitual dominio desde la posesión.
En ese arranque, el Madrid fue incluso el primero en generar peligro. Vinícius protagonizó una gran arrancada por la banda izquierda, dejó atrás a su marcador y se plantó en el área, aunque su remate final no fue preciso.
El Barça respondió con una llegada de Raphinha, pero sin exigir demasiado a Thibaut Courtois. El guion inicial mostraba a un Madrid concentrado, ordenado y competitivo, y a un Barça que tenía la pelota pero aún no lograba traducirla en ocasiones claras.
Con el paso de los minutos, el partido se fue acomodando a los roles esperados. El Barcelona asumió el control del balón y comenzó a mover al rival de lado a lado, mientras el Madrid se replegaba con disciplina y buscaba salir rápido al contragolpe.
En una de esas transiciones, Gonzalo tuvo una ocasión clara frente a Joan García, pero no logró definir. Esa acción terminó siendo clave, porque el fútbol rara vez perdona los errores en finales de este calibre.
El primer golpe lo dio el Barcelona tras un error en la salida de balón del Real Madrid, concretamente de Rodrygo. La pérdida fue castigada de inmediato: Raphinha, que minutos antes había desperdiciado una ocasión clara, se infiltró en el área y sacó un derechazo potente al segundo palo que dejó sin opciones a Courtois.
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El gol cayó como un jarro de agua fría para el Madrid, que hasta ese momento había ejecutado su plan con eficacia.
Tras el 1-0, el Barcelona vivió sus mejores minutos del primer tiempo. El Madrid sufrió, perdió algo de orden y tuvo dificultades para sostener el ritmo del rival. Sin embargo, cuando el descanso parecía acercarse con ventaja azulgrana, apareció Vinícius Júnior para devolver al equipo blanco al partido.
El brasileño rompió su sequía goleadora con una jugada individual de alto nivel: caño incluido a Jules Koundé dentro del área y definición precisa para igualar el marcador en el tiempo añadido. El empate fue un premio al esfuerzo madridista y un aviso de que la final estaba lejos de resolverse.
La igualdad duró poco. Prácticamente en la acción siguiente, el Barcelona volvió a golpear. Una desconcentración defensiva permitió que Robert Lewandowski recibiera solo dentro del área. El delantero polaco no perdonó y picó el balón ante la salida de Courtois para poner el 2-1.
El golpe fue doble para el Madrid: recibir un gol en un momento psicológico clave y marcharse al descanso nuevamente en desventaja.
El cierre del primer tiempo aún guardaba emociones. En un saque de esquina, Huijsen se elevó y estrelló un cabezazo en la cruceta. El rebote quedó servido para Gonzalo, quien, cayéndose, logró empujar el balón al fondo de la red. El empate a dos desató la euforia madridista y dejó claro que la final estaba abierta. Con 45 minutos por delante, todo quedaba por decidir.

En la segunda mitad, ni Flick ni Alonso tocaron sus piezas. Ambos técnicos confiaron en lo que habían visto en el primer tiempo y mantuvieron los mismos once sobre el césped.
El Real Madrid siguió mostrando solidez defensiva y peligro en las transiciones, mientras el Barcelona persistió en su idea de dominar el balón y llevar el peso del partido desde la posesión.
Vinícius volvió a ser protagonista con una nueva carrera por la banda izquierda, culminada con un disparo abajo que obligó a Joan García a intervenir. El rebote volvió a caerle al brasileño, pero esta vez su remate se fue alto.
Poco después, el portero azulgrana volvió a negarle el gol al ‘7’ blanco, confirmando su buen desempeño bajo los tres palos. El Barcelona también tuvo lo suyo, con una falta peligrosa ejecutada por Raphinha que pasó cerca del travesaño.
El ritmo del partido, frenético hasta ese momento, comenzó a cortarse por la acumulación de faltas. El juego perdió fluidez, pero no tensión. Rodrygo tuvo una ocasión clara para adelantar al Madrid, pero no logró concretar.
Del otro lado, Lamine Yamal se encontró con Courtois en un remate a bocajarro que pudo cambiar el destino del encuentro.
Cuando el partido parecía encaminarse a una prórroga o a un desenlace por detalles mínimos, apareció nuevamente Raphinha. El brasileño tomó un balón en las cercanías del área, sacó un disparo que, tras tocar en Asencio, terminó alojándose en la escuadra. El gol, cargado de fortuna, desató la celebración del Barcelona y dejó al Madrid obligado a remar contra el tiempo.
Xabi Alonso buscó respuestas desde el banquillo, pero esta vez los cambios no surtieron el efecto esperado. Kylian Mbappé, guardado como una carta decisiva, no logró generar ocasiones claras.
El francés sí forzó la expulsión de Frenkie de Jong en el descuento tras una dura entrada y envió un centro peligroso que Asencio no pudo capitalizar. Minutos después, Álvaro Carreras tuvo otra oportunidad clara dentro del área, pero su remate fue directo a las manos de Joan García.
El pitido final confirmó el nuevo título del Barcelona, que celebró una Supercopa más en su historia reciente. El equipo de Flick volvió a demostrar que atraviesa un momento de gran solidez, con un funcionamiento colectivo aceitado y figuras que responden en los momentos clave.
El Real Madrid, en cambio, se fue con sensaciones encontradas: mostró una versión competitiva y mejorada, pero volvió a quedarse a las puertas frente a su máximo rival.
La final dejó lecturas claras para ambos equipos. El Barcelona reafirmó su dominio en este tipo de partidos y su capacidad para gestionar escenarios complejos sin perder su identidad.
El Real Madrid, pese a la derrota, encontró señales positivas en el trabajo táctico y en la respuesta del equipo ante la adversidad, aunque todavía le falta dar el paso definitivo para imponerse en las grandes citas.
Así, en Arabia Saudita, el clásico volvió a teñirse de azulgrana. Sin goleada, sin excesos, pero con autoridad. El Barça levantó su decimosexta Supercopa y confirmó que, hoy por hoy, sigue siendo el rival a vencer cuando hay un título en juego y el Real Madrid al frente.

¡Hegemonía azulgrana! Así han sido los últimos diez clásicos entre el Barça y el Madrid
- 11 de enero de 2026 – Barcelona 3-2 Real Madrid (Supercopa de España, Final)
- 26 de octubre de 2025 – Real Madrid 2-1 Barcelona (La Liga)
- 11 de mayo de 2025 – Barcelona 4-3 Real Madrid (La Liga)
- 26 de abril de 2025 – Barcelona 3-2 Real Madrid (Copa del Rey, Final)
- 12 de enero de 2025 – Real Madrid 2-5 Barcelona (Supercopa de España, Final)
- 26 de octubre de 2024 – Real Madrid 0-4 Barcelona (La Liga)
- 21 de abril de 2024 – Real Madrid 3-2 Barcelona (La Liga)
- 14 de enero de 2024 – Real Madrid 4-1 Barcelona (Supercopa de España, Final)
- 28 de octubre de 2023 – Barcelona 1-2 Real Madrid (La Liga)
- 5 de abril de 2023 – Barcelona 0-4 Real Madrid (Copa del Rey, Semifinal vuelta)









