El FC Barcelona vuela sobre suelo árabe con velocidad de crucero. No necesitó ni acelerones innecesarios, ni presiones excesivas. Salió a lucir su juego y eso fue suficiente para acabar con el Athletic con una holgada victoria. Ni siquiera Lamine Yamal, que comenzó desde el banquillo, fue necesario para dejar el partido visto para sentencia antes del descanso. Ferran, Fermín, Roony y Raphinha se hicieron cargo. Tampoco salió de inicio Nico Williams, aunque quizá los leones sí le echaron en falta. Fue el propio Raphinha quien puso la guinda a la fiesta tras el descanso para certificar la mano del Barça y su billete para la final de la Supercopa de España.
El Athletic Club necesitaba una victoria después de una primera vuelta complicada, que le ha llevado a asentarse en el puesto ocho de la tabla en la competición liguera y a situarse fuera de los ocho primeros en Champions. Con esa necesidad bien presente salió al césped del estadio King Abdullah Sports City. Ese ímpetu les duró poco. Exactamente, tres córners y un centro por banda de Robert Navarro que acabó despejando la defensa azulgrana. A partir de ese momento, el FC Barcelona se hizo dueño y señor del balón, poniendo calma al encuentro y pisando el acelerador cuando era necesario.
Las ocasiones comenzaron a sucederse para los azulgranas, con Raphinha liderando el ataque. La primera gran ocasión de los de Hansi Flick salió precisamente de sus botas, quien penetró en el área por el lado izquierdo y provocó que Unai Simón saliera de la portería para tratar de atrapar el balón. El brasileño puso un centro al área, aprovechando la ausencia del guardameta, pero Roony no fue capaz de rematar. Continuaron tentando la portería de los leones y en el minuto 22, consiguieron batir a Unai Simón. Fermín trató de sacar un disparo, pero no salió como esperaba. No importó. El balón acabó en Ferran Torres, que controló y disparó para batir a Unai Simón y adelantar a los suyos.









