Llevar una vida sana está ligada al consumo de frutas, verduras y hortalizas en la dieta diaria. Sin embargo, no es suficiente alimentarnos de esta forma si es que no limpiamos bien estos productos, pues podríamos albergar parásitos dentro de nuestro cuerpo.

Los parásitos conocidos como Giardia Lamblia se esconden bien, dejan sus huevos o se enquistan en vegetales como la lechuga, col y en frutas, sean fresas y frambuesas. Ello puede poner en riesgo la salud de las personas.
— Método de limpieza —
Si usted ha comprado fresas deberá seguir este patrón de higiene antes de consumirlas.
Primero se deben lavar bajo el chorro de agua, para quitarles toda la tierra, sin cortar las hojas porque sirven como garantía de que no se contaminarán por dentro.
Luego de ello, se hace una pequeña solución: jabón líquido neutro con agua. “Con un cepillo, como de dientes, pero más grande o una esponja verde empezamos a frotar la superficie de cada fresa, al cepillarlas vamos a quitar todo lo que se ha quedado encima: huevos, parásitos que aún están ahí”, precisó.
Después se vuelve a enjuagar, y se coloca en un recipiente de agua con lejía durante 20 minutos. “La lejía va a garantizar matar la salmonela”, dice. Por último, se les enjuaga para prepararlas o refrigerarlas.

“Lamentablemente los parásitos no mueren tirándoles agua caliente, por ello otra opción es hervirlas durante 15 minutos para eliminar factores de riesgo”, explicó. Sin embargo, Espinoza señala que es mucho más práctico el procedimiento del lavado.
Asimismo, dijo que es mejor comprar esta fruta en lugares especializados. “Lo ideal es comprar las fresas en lugares donde venden productos hidropónicos u orgánicos, porque garantizan que no han sido irrigadas con aguas servidas, contaminadas. Por ese motivo, los huevitos de los parásitos se pegan. Muchos también usan pesticidas que se impregnan”, explicó.
— Riesgos –—
El médico sostuvo que estos parásitos ingresan al organismo y se alojan en los intestinos, dejando sus huevos y desarrollándose hasta convertirse en parásitos adultos.
Los síntomas aparecen después del periodo de incubación que dura entre una y tres semanas, estas son diarreas, gases y dolor abdominal. En casos más severos se puede producir el síndrome de la malabsorción por la destrucción de las células epiteliales del intestino delgado, produciendo cuadros de anemia, especialmente en los niños.
En caso cuente con estos síntomas es mejor aducir al médico.









