Más de un mes después del doble terremoto que devastó el estado venezolano de La Guaira, una torre residencial de 12 pisos fue reducida a escombros mediante una demolición controlada, en la primera operación de este tipo sobre edificios considerados inestables tras los sismos del 24 de junio.
La estructura, que había sufrido un colapso parcial y presentaba una inclinación peligrosa hacia una zona vial, fue rodeada por equipos de seguridad antes de la detonación. La intervención busca eliminar riesgos para las personas que viven o circulan cerca de los inmuebles afectados, mientras continúan las labores de recuperación en una de las zonas más golpeadas por la emergencia.
El derribo generó una fuerte explosión que fue escuchada por habitantes cercanos. Yenith Salcedo, una residente de 66 años, relató que recibió una advertencia a través de un mensaje comunitario antes de la operación y decidió salir de su vivienda ante la posibilidad de nuevos movimientos o detonaciones.









