La carrera diplomática y consular en Honduras atraviesa un periodo de cuestionamientos debido a los nombramientos realizados durante la administración de la expresidenta Xiomara Castro, generando dudas sobre la transparencia en embajadas y consulados. Expertos y observadores señalan que persiste un alto índice de contrataciones políticas y familiares, muchas veces sin concurso ni preparación profesional, lo que ha despertado preocupación por posibles irregularidades y discrecionalidad en la asignación de puestos.
El costo de esta estructura es significativo. Según registros oficiales, casi 8 millones de lempiras mensuales se destinaban a salarios de embajadores y cónsules, concentrándose principalmente en Estados Unidos, con 14 consulados y pagos cercanos a 1.8 millones de lempiras.
España ocupa el segundo lugar en gastos salariales, con más de medio millón de lempiras distribuidos entre su embajada y consulados, mientras que otras representaciones en Europa y América Latina también implican salarios elevados, que van desde 70 mil hasta casi 280 mil lempiras en organismos internacionales como la ONU.
Analistas advierten que la priorización del activismo político sobre la profesionalización contraviene la necesidad de contar con personal capacitado, lo que ha resultado en la contratación de funcionarios que no cumplen con los requisitos legales. La expectativa actual se centra en que la nueva administración impulse criterios de mérito y transparencia para garantizar una diplomacia más eficiente y confiable.









