Rogério, quien nació con glaucoma congénito, perdió su visión de forma permanente a los 5 años. De ahí en adelante descubrió que su pasión, además de la jardinería, era enseñar a los niños que están pasando lo mismo que el vivió en su infancia.
Cuando las personas nacen con enfermedades graves suelen sentir y vivir desde pequeños los prejuicios y estereotipos que cargan sobre la gente que tiene limitaciones físicas y capacidades diferentes.
Este es el caso de Rogério, un trabajador brasileño que nació con una afección ocular llamada glaucoma congénito, enfermedad que afecta generalmente a bebés y niños en temprana edad.
Según información de Razoes Para Acreditar, esta enfermedad hereditaria afectó a Rogério desde el nacimiento pero fue a los 5 años en donde quedó ciego de forma completa y permanente. A pesar de esa limitante, este hombre nunca quiso que esa enfermedad lo detuviera y siguió adelante.

Con el pasar de los años, y luego de completar sus estudios en la escuela, se dio cuenta que una de sus mayores pasiones era la jardinería. Es por eso que ha trabajado durante 16 años en una empresa que se dedica a eso, llamada Empresa de Urbanización de Goiânia, en Brasil.
Pero además de la jardinería, Rogério siempre fue fanático de la lectura en braille, sistema que aprendió desde muy pequeño.

Ese amor por aprender lo llevó a querer dar el siguiente paso y entrar a estudiar a una universidad privada el curso de Pedagogía para enseñarle este tipo de lectoescritura a los más pequeños que posiblemente estén pasando por lo mismo que él pasó en su infancia.
Ha sido un poco complicado porque aquella clase no está disponible en sistema de braille, pero Rogério se las ha ingeniado para grabar las clases y anotar sus apuntes.

Sus días son pesados porque tiene que rendir en dos áreas, tanto en la empresa de jardinería como en sus clases. “Salgo a las 6 am y vuelvo a las 10 pm, cuando me pasa a buscar mi esposa”, contó Rogério.
Sin embargo, a pesar de su energía y sus ganas hay veces que el bolsillo no acompaña. Rogério tuvo que pausar sus estudios durante un tiempo porque además del trabajo exigente que tenía en la jardinería el dinero no le alcanzaba para pagar sus deudas y sus mensualidades.

“Yo no quería, pero qué más se le va a hacer. Incluso el día que salí de la carrera fui a la universidad y a la vuelta, kilómetro y medio golpeando el bastón me vine llorando, porque no quería salirme“, explicó.
Afortunadamente sus compañeros y colegas no iban a dejar que su sueño se escapara. Es por eso que organizaron una rifa a beneficio de Rogério para que pudiera pagar la universidad.

Ahora Rogério podrá tener al día sus deudas y continuar en el camino para lograr su sueño: ser una motivación y un maestro para aquellos niños que quieran aprender braille y vencer los prejuicios y los obstáculos.








