El contenido relacionado con alimentos que circula en TikTok podría estar influyendo en los deseos y decisiones alimentarias de los adolescentes, según una investigación publicada el pasado 19 de agosto.
El estudio analizó las experiencias de 25 adolescentes de 15 y 16 años, quienes participaron en cuatro grupos focales realizados en una escuela secundaria del Medio Oeste de Estados Unidos. Los investigadores, sin embargo, señalaron que todavía se necesita mayor evidencia para establecer una relación directa entre el contenido de la plataforma y los cambios reales en la alimentación de los jóvenes.
Los participantes describieron TikTok como un espacio donde el contenido gastronómico aparece de manera constante y resulta especialmente atractivo. Entre las publicaciones que más llamaron su atención mencionaron recetas, tendencias virales, reseñas de restaurantes, promociones de influencers, dietas personales y publicidad de alimentos.
La autora principal del estudio, Adrianna Bell, investigadora de la Universidad de Minnesota, explicó que la plataforma puede captar rápidamente la atención de los adolescentes y generar interés por determinados alimentos o estilos de alimentación.
El trabajo, publicado en el Journal of Nutrition Education and Behavior, también encontró que las imágenes de comida, los comentarios de otros usuarios y las recomendaciones de creadores de contenido pueden aumentar el interés de los jóvenes por ciertos productos.

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Uno de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue que algunos adolescentes reconocieron haber intentado seguir las dietas de influencers a quienes relacionaban con una apariencia física atractiva.
Uno de los participantes explicó su experiencia: “Porque he visto a unos tipos tan musculosos y con buen cuerpo, ¿sabes?, y yo pienso, caramba, así que hago clic en su cuenta y veo qué van a comer”. Añadió que, después de observar ese contenido, en ocasiones modificaba su propia alimentación para intentar imitarlo.
No obstante, los adolescentes también mostraron cierta desconfianza hacia las publicaciones patrocinadas. Algunos señalaron que dudan de las recomendaciones de determinados creadores porque consideran que pueden presentar opiniones favorables sobre productos únicamente por recibir un pago.
“Hay creadores que hacen anuncios para empresas y cosas así y no puedes confiar en ellos, porque mienten sobre todo solo para ganar dinero”, expresó otro participante.
La investigación también identificó un efecto de frustración entre algunos jóvenes cuando observan alimentos en redes sociales que desean consumir, pero que no están disponibles en su entorno o son difíciles de conseguir. La exposición repetida puede generar un deseo inmediato que no siempre puede ser satisfecho.
Frente a esta influencia, los investigadores destacaron el papel que pueden desempeñar los padres. Algunos adolescentes relataron situaciones en las que sus familiares interrumpieron la exposición a contenidos relacionados con comida o conversaron con ellos sobre la credibilidad de lo que estaban viendo.
Bell destacó precisamente esta intervención familiar al señalar que los jóvenes “también describieron momentos en los que los padres desempeñaron un papel importante” para limitar la exposición y promover una mirada más crítica sobre este tipo de publicaciones.
El estudio plantea que las comidas en familia, las actividades compartidas y la interacción cara a cara pueden convertirse en herramientas para equilibrar el impacto de las redes sociales. Asimismo, recomienda fomentar en los adolescentes una mayor capacidad para identificar publicidad y cuestionar los mensajes sobre alimentación y apariencia física que encuentran en internet.
Los autores advierten que todavía se requieren investigaciones más amplias para determinar hasta qué punto este tipo de contenido termina modificando los hábitos alimentarios de los adolescentes en su vida cotidiana.









