Hoy se interpuso una denuncia porque la imprenta que trajo el General Francisco Morazán en el siglo XVIII se encuentra en completo descuido.
El artefacto metálico que es parte de la historia de Honduras, está llena de óxido y completamente deteriorada como si se tratara de cualquier vejestorio.
La imprenta descansa en las instalaciones de la ENAG a la espera de que el próximo aguacero le caiga encima.










