Para Pedro Henrique Lins, de 10 años, no hay nada más interesante que estas aeronaves. Conoce los modelos, marcas y entiende perfectamente cómo funcionan, por lo que su profesora Ângela contactó a una empresa para darle un día inolvidable como sorpresa.
La infancia es la etapa más feliz de la vida para muchas personas, una en que las horas de juego, la inocencia, la imaginación y las ganas de conocer todo un mundo están presentes.
La base de la personalidad de la gente se empieza a formar en aquellos años, donde aprenden a conocer sus intereses, miedos y sueños, incluso en algunos casos es cuando deciden a qué dedicarse cuando sean adultos. Pedro Henrique Lins es un niño de 10 años con trastorno del espectro autista (TEA) que vive en Praia Grande (Brasil), y al que le encantan los helicópteros y siempre ha soñado con viajar en uno.

La pasión del niño por los helicópteros es tanta que siempre los dibuja cuando puede, sin importar qué esté en su terapia o en la escuela, como contó su madre Silvia a Razões Para Acreditar. Se dedica a estudiarlos de forma autodidacta, lo que lo vuelve todo un experto en la materia.
“Como toda persona con Trastorno del Espectro Autista tiene hiperfocalización, siendo un patrón de comportamiento restringido y repetitivo. Conoce modelos, marcas y todo lo que hace que un helicóptero funcione”, dijo su mamá al medio.

Para Pedro, los helicópteros son mucho más que un pasatiempo infantil, ya que siempre ha soñado con volar en uno pero no era algo fácil de ocurrir hasta que su profesora Ângela tuvo la idea de escribirle un correo electrónico a una empresa constructora que tiene uno, con la esperanza de ayudar al niño.
La empresa leyó el mensaje y no tuvo problemas en aceptar la iniciativa de la maestra, por lo que su sorpresa ya era un hecho. “La solicitud fue prontamente atendida con todo el cariño y respeto por la inclusión”, contó Silvia al sitio.

Cuando el gran día llegó, Pedro visitó la empresa y llevó sus dibujos para mostrárselos a los empleados, quienes quedaron muy fascinados por lo bien hechos que estaban. Le dieron regalos, y el mejor de ellos fue el gran viaje en helicóptero.
Pedro estaba tan feliz cuando subió al helipuerto y vio a la aeronave que lo iba a llevar, hasta aplaudió porque era el momento que tanto estaba esperando. “Este es mi sueño”, dijo en un video publicado en TikTok por su madre. Gracias a esta idea pudo ver la ciudad como nunca antes, desde un hermoso cielo azul.








