La Sala II del Tribunal de Sentencia con Competencia Nacional en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción dictó fallo condenatorio en contra de las ciudadanas Claudia María Lemus Aceituno, Cherry Darling Guevara, Karen Lorena Ávila Pavón, Susana Godoy Leiva, Lesbia Ondina Rodríguez Orellana, Heidy Jacqueline Palma Rivera, Kenia Patricia Salinas Rivera, Francis Margarita Chavarría Ávila, María del Carmen Contreras Castillo, Any Dayann Barahona Mejía, Leyla Rosmery Figueroa Pavón, Lourdes Eloísa Barrientos Turcios, Rosa Bertha Marroquín Almendárez, María Cristina Calix Salinas y Dania Jakeline Maradiaga Flores.
A todas ellas se les condenó como coautoras de 46 delitos de Asesinato en perjuicio de igual número de mujeres privadas de libertad en el Centro Femenino de Adaptación Social (PNFAS). Por cada delito se les impuso una pena de veinte 20 años de prisión, lo que suma un total de 920 años, en virtud de concurso real de delitos.
Asimismo, fueron condenadas como coautoras de cuatro delitos de Asesinato en su grado de ejecución de tentativa inacabada, en perjuicio de cuatro víctimas, imponiéndoles una pena de trece 13 años con cuatro meses de prisión.
De igual forma, se les condenó por el delito de Asociación para Delinquir en perjuicio de los Derechos Fundamentales, con una pena 6 años de prisión; por el delito de Incendio Cualificado en perjuicio de la Seguridad Pública, a 15 años de prisión; por el delito de Porte de Arma de Fuego de Uso Comercial en perjuicio del Orden Público, a un año de prisión y un año de localización permanente como pena accesoria; y por el delito de Porte Ilegal de Arma de Fuego de Uso Prohibido, a 4 años de prisión.
De acuerdo con las investigaciones de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), los hechos se registraron aproximadamente a las 7:45 de la mañana en PNFAS, como resultado de una acción previamente planificada por un grupo de privadas de libertad. Inicialmente, las acusadas sometieron a cuatro agentes penitenciarias mediante el uso de armas de fuego y objetos contundentes, despojándolas de las llaves y del control de los módulos, para posteriormente encerrarlas y facilitar el acceso a otras áreas del recinto.
De manera simultánea, otro grupo ingresó a los módulos donde se encontraban internas de un grupo rival, tras forzar los accesos y deshabilitar el sistema de videovigilancia. Actuando de forma coordinada, perpetraron ataques con armas de fuego y, en otros casos, provocaron un incendio al rociar material inflamable en uno de los módulos donde las víctimas intentaban resguardarse. Como consecuencia, varias privadas de libertad perdieron la vida, ya sea por heridas de arma de fuego, calcinación o asfixia por inhalación de humo.









