Los científicos detrás de la vacuna rusa contra el coronavirus ya publicaron los resultados de sus primeras pruebas clínicas, en un paso clave para el involucramiento de otros países en el desarrollo y fabricación de la misma.
Y durante la conferencia de prensa que siguió a la publicación de esos resultados el viernes en la revista científica The Lancet, el presidente del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), Kirill Dmitriev, destacó la posible participación de al menos un país latinoamericano en el proceso.
Rusia registró la Sputnik V antes de que se hicieran públicos los resultados de las primeras dos fases de ensayos clínicos -que no revelaron efectos secundarios graves y sí una importante respuesta inmunológica en todos los 76 participantes- y ya la está aplicando localmente entre voluntarios pertenecientes a grupos en riesgo.
Pero su adquisición y uso por parte de terceros dependerá en buena medida de los resultados de más pruebas, así como de un aumento de la capacidad de producción que requerirá de la participación de otros países.
“Nuestra principal limitación ahora mismo es la disponibilidad de capacidad de producción suficiente para satisfacer la demanda, por lo que estamos trabajando activamente con muchos países para producirla fuera de Rusia”, explicó Dmitriev.
“(Pero) tenemos acuerdos con India, Brasil y otros países“, aseguró el ejecutivo del fondo estatal que financia el desarrollo y producción de la vacuna.
Y aunque el RDIF no ha querido confirmarlo ni negarlo, hay elementos que sugieren que entre esos “otros países” podrían figurar otras naciones latinoamericanas.
“No vamos a hacer comentarios sobre América Latina hasta el 10 de septiembre, cuando vamos a presentar nuestra estrategia latinoamericana“, le dijo a BBC Mundo el secretario de prensa del RDIF, Arseniy Palagin, al ser preguntado por las declaraciones de las autoridades de México y Venezuela sobre de una posible participación de esos países en nuevas pruebas clínicas.
Sobre el rol de estos países no hay mención en el portal oficial de la vacuna Sputnik V, pero ahí, además de la ya citada participación de Brasil, se dice que también “se está estudiando la posibilidad de producir la vacuna en (…) Cuba“.
La prensa, por su parte, también ha mencionado a Argentina como un posible fabricante de la vacuna, luego de que el gobernador de la provincia de Tierra de Fuego hiciera público su “especial interés y predisposición para trabajar de manera cooperativa”.
Y hasta Nicaragua ha sonado como candidata, pues en el país centroamericano opera un laboratorio de producción de vacunas de capital y tecnología rusa que, según las autoridades pinoleras, estaría en capacidad de reproducir la Sputnik V.








