El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha rechazado la queja formal que presentó el FC Barcelona ante el organismo continental al sentirse perjudicado por el arbitraje del rumano Istvan Kovacs ante el Atlético de Madrid, en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones.
Según informa el organismo continental, el organismo disciplinario ha declarado “inadmisible” la reclamación del club azulgrana, que consideraba que la actuación arbitral fue “contraria a la normativa actual, con incidencia en el desarrollo del encuentro y en su resultado”, según indicó en un comunicado.
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La reclamación se centraba en una acción concreta, las manos del defensa Marc Pubill dentro del área tras recibir un pase del portero Juan Musso, pues el Barcelona defiende que “el juego se había reanudado correctamente” y debería haberse señalado penalti, en contra de la interpretación del equipo arbitral.

“El FC Barcelona entiende que esta decisión, junto con la grave no intervención del VAR, constituye un error importante. En consecuencia, el club ha solicitado la apertura de una investigación, el acceso a las comunicaciones arbitrales y, en su caso, el reconocimiento oficial de los errores y la adopción de las medidas pertinentes”, rezaba el comunicado.
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Y añadía: “En este mismo sentido, el FC Barcelona considera que no es la primera vez que, en recientes ediciones de la UEFA Champions League, decisiones arbitrales incomprensibles han perjudicado gravemente al equipo, generando un claro agravio comparativo e impidiendo competir en igualdad de condiciones con otros clubes”.
El Atlético de Madrid se impuso por 0-2 en el Spotify Camp Nou, resultado que tratará de revertir este martes el Barcelona en la vuelta en el Riyadh Air Metropolitano.
Resumen del duelo Barça-Atleti por la UEFA Champions League
El FC Barcelona cayó 0-2 ante el Atlético de Madrid en el partido de ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League, en un duelo disputado en el Camp Nou que dejó a los azulgranas contra las cuerdas en la eliminatoria. El equipo dirigido por Hansi Flick dominó amplios tramos del juego, pero la eficacia colchonera terminó marcando la diferencia en el marcador.
El partido tuvo un punto de inflexión clave al minuto 42, cuando el joven defensor Pau Cubarsí fue expulsado tras una falta sobre Giuliano Simeone, dejando al Barcelona con diez jugadores. Esta acción condicionó completamente el desarrollo del encuentro y abrió espacios que el Atlético supo aprovechar.
Apenas tres minutos después, al 45’, el argentino Julián Álvarez ejecutó un tiro libre preciso que terminó en el fondo de la red, poniendo el 0-1 antes del descanso. El golpe fue psicológico para el Barcelona, que hasta ese momento había mostrado mayor control del balón y volumen ofensivo.

En términos estadísticos, el conjunto culé tuvo el 56% de la posesión, realizó hasta 20 remates totales y ejecutó 7 tiros de esquina, mientras que el Atlético apenas registró 6 disparos y un solo córner. Sin embargo, la efectividad fue totalmente rojiblanca, con dos goles en pocas llegadas claras.
El arquero Juan Musso fue figura del partido con al menos 7 atajadas clave, evitando que el Barcelona pudiera descontar pese a la presión constante en el área rival. Su actuación sostuvo el cero en un momento donde el equipo local generaba peligro con insistencia.
Ya en la segunda mitad, el Atlético mantuvo su orden táctico característico bajo la dirección de Diego Simeone, cerrando espacios y apostando al contragolpe. El Barcelona, pese a tener superioridad en posesión y ataques (127 ofensivas totales), no logró traducir ese dominio en goles.
El segundo gol llegó al minuto 70, cuando el noruego Alexander Sørloth conectó de cabeza tras un centro preciso, sentenciando el 0-2 definitivo. La jugada evidenció nuevamente las dificultades defensivas del Barcelona tras la expulsión y el desgaste físico acumulado.
Jugadores como Lamine Yamal intentaron liderar la reacción ofensiva, generando desequilibrio por bandas y participando en varias ocasiones claras, pero sin éxito en la definición. El Barcelona terminó con 18 disparos, de los cuales 7 fueron a puerta, pero sin poder vencer al guardameta rival.

Por su parte, el Atlético mostró una eficacia quirúrgica: apenas 3 tiros a portería fueron suficientes para marcar dos goles, reflejando su estilo pragmático y contundente en competiciones europeas. Además, el equipo colchonero cometió 17 faltas, cortando constantemente el ritmo del rival.
Con este resultado, el Atlético tomó una ventaja importante en la eliminatoria, mientras que el Barcelona quedó obligado a remontar en el partido de vuelta. A pesar de la derrota, las estadísticas reflejan que el equipo azulgrana compitió, pero pagó caro la expulsión y la falta de eficacia frente al arco rival, en un duelo donde el resultado no terminó de reflejar lo visto en el terreno de juego.
La polémica en el Atlético-Barcelona
La polémica jugada entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid se produjo durante el partido de ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League, específicamente en el segundo tiempo, cuando el marcador ya estaba 0-1 a favor del equipo colchonero.
La acción ocurrió tras un saque de puerta ejecutado por el arquero Juan Musso, quien jugó en corto dentro del área con su compañero Marc Pubill. En ese momento, el defensor tomó el balón con la mano dentro del área chica, en una acción que de inmediato generó reclamos por parte de los jugadores del Barcelona.
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Según la repetición de la jugada, el balón sí se movió tras el toque de Musso, lo que para muchos implica que el esférico ya estaba en juego. Bajo esa interpretación, la acción de Pubill constituía una infracción clara, ya que ningún jugador puede tocar el balón con la mano dentro del área en una jugada activa.
Sin embargo, el árbitro del encuentro, el rumano Istvan Kovacs, interpretó que el balón no estaba en juego. Es decir, consideró que Musso no había reanudado oficialmente el partido, sino que simplemente había cedido el balón a su compañero para ejecutar correctamente el saque.

Esta decisión fue clave, ya que de haberse considerado el balón en juego, no solo se habría sancionado penal a favor del Barcelona, sino que Pubill también podía haber recibido una segunda tarjeta amarilla, lo que habría dejado al Atlético con diez jugadores.
La polémica creció porque el VAR tampoco intervino para revisar la acción, algo que generó molestia tanto en el banquillo como en las gradas del Camp Nou. Los jugadores azulgranas rodearon al árbitro reclamando la infracción, mientras el público mostró su descontento de forma evidente.
Desde el punto de vista reglamentario, la norma indica que el balón está en juego una vez que es pateado y se mueve claramente. En este caso, hay imágenes que muestran ese movimiento, lo que refuerza el argumento del Barcelona de que la jugada debió sancionarse como penal.
El club catalán incluso presentó una queja formal ante la UEFA, argumentando que se trató de un “error grave” que influyó en el resultado del partido. También solicitaron revisar las comunicaciones arbitrales y una explicación oficial sobre la no intervención del VAR.

No obstante, el organismo europeo rechazó la protesta y la calificó como “inadmisible”, dejando firme la decisión arbitral y sin posibilidad de modificar el resultado del encuentro. Esto aumentó la tensión en la previa del partido de vuelta.
La jugada se convirtió en uno de los episodios más discutidos de la Champions League 2026, no solo por su impacto potencial en el marcador, sino por la interpretación arbitral de una acción poco común. Hasta ahora, sigue generando debate entre analistas, jugadores y aficionados… porque en el fútbol, a veces una mano no es solo una mano, sino un terremoto.
Con información de: 20minutos









