El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha recibido este jueves en la Casa Blanca a uno de sus aliados más preciados en Latinoamérica, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien acaba de recibir el aval de su partido para un tercer mandato después de aprobar una reforma legal para eliminar el límite a la reelección. La reunión se celebró a puerta cerrada y la Casa Blanca apenas dio detalles del encuentro más allá de precisar que ambos mandatarios trataron temas relacionados con la inmigración y la seguridad.
La reunión refleja la estrecha sintonía entre ambos mandatarios, que coinciden en su visión migratoria y en la estrategia de la lucha contra el crimen organizado. Ambos países han afianzado la colaboración en estas agendas políticas desde que Trump regresó al Despacho Oval.
Se trata de la segunda visita de Bukele al Despacho Oval después del viaje que realizó a Washington en abril del año pasado, a los tres meses del regreso de Trump al poder. Ese encuentro ocurrió justo en medio de la polémica por el acuerdo por el cual la Administración estadounidense envió más de 250 hombres, la mayoría venezolanos, supuestamente inmigrantes detenidos por delitos violentos y participación en bandas, al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la cárcel convertida en símbolo de las extremas políticas represivas del presidente salvadoreño contra las bandas callejeras, conocida por las vulneraciones de derechos humanos.
Las imágenes de los presos del CECOT, rapados y en posición de sumisión, dieron la vuelta al mundo y recibieron numerosas críticas por la falta de humanidad.
Más de 100.000 personas, la mayoría de origen salvadoreño, están encarceladas en las cárceles de El Salvador en condiciones infrahumanas. A cambio de acoger a los deportados en las cárceles de Bukele, Estados Unidos pagó casi cinco millones de dólares al Gobierno salvadoreño.
En aquella primera visita a la Casa Blanca, además, Trump recibió a Bukele en plena polémica por el arresto y deportación por error de Kilmar Armando Abrego García, un inmigrante de origen salvadoreño, que fue trasladado a la prisión salvadoreña de máxima seguridad.
Bajo el argumento de la seguridad, Bukele ha convertido a la nación centroamericana en un país con un estado de excepción permanente. Se ha hecho popular por su mano dura en materia de seguridad.
Bukele también participó en la cumbre bautizada como Escudo de las Américas, celebrada el pasado marzo en el complejo de Trump National Doral en Florida. A la cita acudieron otros líderes derechistas del hemisferio occidental, como denomina Trump al continente americano, para escenificar “un club de aliados de confianza” de Estados Unidos para afrontar desafíos de seguridad. En el encuentro participaron también el presidente de Argentina, Javier Milei; de Ecuador, Daniel Noboa, y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, entre otros.









