Durante la última década, Gabriel Pérez ha sido una de las figuras más discretas del universo de Donald Trump. También uno de sus asistentes más cercanos, de confianza y mejor pagados, con 175,000 dólares al año de nómina. Operador de teleprónter desde la campaña de 2016, y asistente técnico en la Casa Blanca desde entonces, su trabajo consiste principal pero no exclusivamente en que los discursos del presidente salen en pantalla sin fallos. Y en mantener el ritmo, algo extremadamente complicado con un político que improvisa, divaga, se pierde y vuelve al inicio una y otra vez.
Trump se ha referido a él en contadas ocasiones en público, pero era sólo conocido para los asiduos. Hasta hoy. Su nombre ha saltado este jueves a los informativos al conocerse que la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), el regulador, está investigando si utilizó información privilegiada sobre los discursos presidenciales para ganar en torno a 100.000 dólaresapostando en mercados de predicción.
Según han revelado hoy los principales diarios, Pérez realizaba operaciones en Kalshi, la plataforma más de moda y más polémica que permite hacer apuestas sobre acontecimientos futuros. En concreto, operaba en los llamados mention markets, mercados en los que los usuarios pueden apostar a si alguien famoso pronunciará determinadas palabras o mencionará temas específicos durante un discurso. Como operador del teleprónter, Pérez tenía acceso anticipado al texto íntegro de las intervenciones de Trump, incluida la del Estado de la Unión y otros mensajes televisados.
Según las pesquisas, habría ganado dinero en la intervención más famosa de cada año, el Discurso sobre el Estado de la Unión. Pero también en más de una docena de discursos de Trump a lo largo de varios meses, incluyendo el del Foro Económico Mundial en Davos o en una ceremonia de entrega de la Medalla de Honor. Justo después de esas citas, la Casa Blanca reaccionó y mandó un comunicado interno advirtiendo al personal de las consecuencias de apuestas ilegales.
En realidad, fue la propia Kalshi la que tras detectar un patrón anómalo en una cuenta que obtenía beneficios extraordinarios de manera sistemática en las intervenciones de Trump. Los investigadores descubrieron que a veces Pérez se retractaba de ciertas apuestas a mitad de un discurso, cundo Trump improvisando omitía lo que estaba escribo o se saltaba frases o palabras que él había apostado previamente que mencionaría, según las fuentes de ABC.
Tras detectar esas maniobras inverosímiles, la plataforma congeló alrededor de 90.000 dólares en ganancias y remitió el caso a la CFTC, que abrió una investigación civil. Según ABC News, Pérez está cooperando con la investigación y no hay por ahora una investigación criminal abierta, algo llamativo.
En auge, los mercados de predicción
El caso es un escándalo más en un sector que ha crecido de forma explosiva en los últimos dos años. Los mercados de predicción permiten apostar sobre elecciones, decisiones de bancos centrales o incluso las palabras que pronunciará un presidente. Sus defensores sostienen que agregan información y mejoran las previsiones, mientras que sus críticos advierten de que son especialmente vulnerables al uso de información privilegiada
La CFTC ha endurecido sus medidas contra este tipo de prácticas por la proliferación de casos se fraude. En los últimos meses ha presentado acciones contra un ingeniero de Google acusado de ganar 1,2 millones de dólares utilizando datos internos para apostar en Polymarket y contra un soldado estadounidense que, según el Departamento de Justicia, obtuvo cientos de miles de dólares apostando con información clasificada sobre la operación militar que llevó a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, en la que él participó.
La investigación sobre Pérez añade además un componente político delicado para la Casa Blanca. Uno más. Aunque no hay ningún indicio de que el presidente estuviera al tanto de las operaciones, el Ejecutivo lleva siendo cuestionado desde el año pasado por centenares de casos de políticos, asistentes o algos cargos con operaciones en los mercados que han reportado cientos de miles o millones de dólares en ganancias. En momentos clave como el inicio o final de una guerra o la imposición o retirada de aranceles.
A principios de este año, la Casa Blanca advirtió a su personal sobre el uso de información privilegiada en los mercados de predicción. En un célebre memorando del 24 de marzo recalcaba que “el uso indebido de información no pública por parte de funcionarios públicos para obtener beneficios económicos es una falta muy grave y no será tolerada”. Algo que resultaba dífilmente creíble cuando el propio presidente, que a diferencia de sus predecesores no ha puesto sus activos en un fondo ciego, ha ganado una fortuna en los últimos 18 meses con la compra y venta de acciones.
“Nuestro equipo de vigilancia detectó de inmediato estas operaciones y las remitió a la CFTC. Estamos cooperando y brindando asistencia a los reguladores”, reaccionó Bobby DeNault, abogado principal de Kalshi, en un comunicado enviado a ABC News. “La Casa Blanca cuenta con estrictas normas éticas que esperamos que todos los empleados y funcionarios cumplan“, ha dicho Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca.









