Ignacio Allende (Torbe, en el mundo del cine para adultos) volvió a sus andadas y se encuentra otra vez en la mira de la justicia. Ya con una condena cumplida de siete meses de cárcel acusado de delitos de “pornografía, trata y blanqueo”, esta vez está apuntado por intentar filmar una película para adultos en el estacionamiento del estadio Wanda Metropolitano, la casa del Atlético de Madrid . La escena se empezó a grabar, pero tuvieron que interrumpirla cuando fueron sorprendidos por agentes.
El diario ABC de España dio detalles de la escena y de cómo lograron escaparse para poder continuar en el campo de entrenamiento de Real Madrid: “Nos han pillado infraganti, aunque yo hubiese seguido”, comenta Torbe mientras buscan otra localización para terminar de rodar la escena. Pronto la consiguen: la ciudad deportiva del Real Madrid en Valdebebas. A ambos actores y productores que los acompañan, poco les importa las miradas. Descaradamente, terminan de filmar”.
– Abusos y pornografía infantil –
Torbe quedó en libertad en 2016 tras pasar siete meses en prisión y después de pagar una fianza de 100 mil euros. La causa contra el productor fue por delitos de abusos sexuales, difusión de pornografía infantil y prostitución. El juez consideró que formaba parte de una asociación para captar mujeres jóvenes. La trama quedó al descubierto cuando una menor, víctima del productor, lo denunció.
La víctima, a la que se identificó como TP3, reveló en su declaración del 3 de junio de 2015 un episodio de presuntos abusos en el que participó Muniain en 2012 en un hotel de Madrid. Las revelaciones de esta víctima apuntan a Ignacio Allende Fernández de ser quien condujo a la testigo protegida, bajo la promesa de que cobraría bastante dinero. Allí se encontró con dos futbolistas.
Tiempo después contó que los protagonistas de la presunta agresión fueron Muniain y un segundo jugador también de la selección juvenil de aquel entonces (presuntamente Isco), y que la cita la había pactado David De Gea con el propio Torbe. Fue este último quien les dijo a las mujeres que “no se podían ir y que tendrían que hacer todo lo que ellos quisieran”, amenazándolas, y también les especificó que “no grabaran nada para no afectar a sus carreras”.








