La tragedia ocurrida en la cuesta de El Rodeo, Comayagua, no solo dejó siete policías fallecidos, sino también sueños truncados, familias devastadas y comunidades enteras sumidas en el dolor. Entre las víctimas se encontraba Delmi Maritza Espinoza, una joven agente originaria de Danlí, El Paraíso, que había logrado cumplir uno de sus mayores anhelos: convertirse en miembro de la Policía Nacional.
El fatal accidente se registró el miércoles 17 de junio en la carretera CA-5, cuando una grúa impactó el autobús en el que viajaban varios agentes policiales. El hecho cobró la vida de siete uniformados y dejó al menos diez heridos.
Delmi era originaria de la comunidad de Gualiqueme, en Jamastrán, Danlí. Quienes la conocieron la recuerdan como una joven perseverante, comprometida con su profesión y con el firme deseo de contribuir al bienestar de su familia.
Según relataron sus seres queridos, desde muy joven soñaba con vestir el uniforme policial. Ese sueño se hizo realidad cuando ingresó a la institución, donde prestaba servicio en la Unidad Departamental de Prevención (UDEP-7), al igual que los demás agentes que fallecieron en el siniestro.
La joven viajaba junto a sus compañeros de regreso de una misión oficial relacionada con la entrega de nueva indumentaria policial procedente del Instituto Técnico Policial (ITP), cuando ocurrió el devastador choque.
La colisión involucró una grúa que, según las investigaciones preliminares, también impactó un cabezal. La magnitud del accidente provocó la muerte instantánea de varios agentes y movilizó a los equipos de emergencia para rescatar a los sobrevivientes.
Por el caso fue requerido Francisco Javier Fernández Castro, conductor de la grúa, quien argumentó que el vehículo presentó fallas mecánicas. No obstante, la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) continúa investigando las circunstancias que provocaron el accidente.
Las autoridades informaron que el conductor enfrenta acusaciones por conducción temeraria, homicidio imprudente, lesiones y daños.
Mientras avanzan las investigaciones, el dolor se apodera de las familias de los siete policías fallecidos. Los cuerpos fueron trasladados a Danlí para sus respectivas honras fúnebres, donde familiares, amigos y compañeros les darán el último adiós.
La muerte de Delmi Maritza Espinoza deja un vacío irreparable entre quienes la conocieron. Su historia queda marcada por un sueño cumplido, una vocación de servicio y una vida que terminó de manera trágica cuando aún tenía mucho por delante.









