Después de una tensa y prolongada jornada de debate, el Senado de Estados Unidos aprobó este martes por estrecho margen la controvertida ley fiscal impulsada por el expresidente Donald Trump, conocida como One Big Beautiful Bill. La votación terminó con un empate 50-50 que fue resuelto con el voto decisivo del vicepresidente JD Vance.
La legislación, considerada el pilar económico del segundo mandato de Trump, propone hacer permanentes los recortes de impuestos implementados durante su primera administración. Sin embargo, para compensar la pérdida de ingresos, contempla recortes significativos en programas sociales clave como subsidios alimentarios y servicios de salud para personas de bajos ingresos.
Tres republicanos votaron en contra
A pesar del control republicano en el Congreso, el proyecto enfrentó fuerte resistencia interna. Tres senadores republicanos —Susan Collins (Maine), Thom Tillis (Carolina del Norte) y Rand Paul (Kentucky)— se unieron a todos los demócratas para rechazar la ley.
La votación solo fue posible gracias al respaldo de última hora de la senadora Lisa Murkowski (Alaska), quien anteriormente había expresado dudas sobre la legislación.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, lideró intensas negociaciones para lograr la aprobación, en medio de advertencias del propio Trump, quien había exigido que el proyecto fuera enviado a su escritorio antes del 4 de julio.
El proyecto regresa a la Cámara de Representantes
Aunque superó un importante obstáculo en el Senado, la ley aún debe regresar a la Cámara de Representantes, donde enfrenta una fuerte oposición y diferencias sobre el gasto público, el déficit fiscal y el alcance de los recortes sociales. Una versión anterior ya había sido aprobada por un solo voto de diferencia en esa cámara.
Durante la sesión maratónica del martes, los demócratas intentaron frenar el avance de la ley mediante procedimientos dilatorios, como exigir la lectura completa del documento de 940 páginas y proponer múltiples enmiendas, en lo que se conoce como un «vote-a-rama».
Trump reconoció horas antes de la votación que cumplir con el plazo autoimpuesto del 4 de julio sería «muy difícil», aunque expresó confianza en que el Congreso finalmente respaldará su visión fiscal.








