Ocho muertos, incluido un niño de un año, dejaron ataques de fuerzas combinadas del gobierno de Daniel Ortega contra barrios de Managua y otras ciudades, en un recrudecimiento de la represión de protestas opositoras, que en dos meses deja unos 200 muertos.
Por ocho horas desde la medianoche, fuerzas policiales, parapoliciales y paramilitares encapuchados, incursionaron en unos seis barrios del oriente de Managua y en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) -suroeste-, donde decenas de estudiantes están atrincherados.
Durante el día, otras ciudades como Jinopete, Carazo y Masaya -que se declaró en rebeldía- también registraron ataques, según grupos humanitarios.
“Ocho muertos (incluidos el bebé y un menor de 17 años). Siete en Managua y uno en Masaya”, dijo a la AFP Georgina Ruiz, activista del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH).
Entre los muertos están dos estudiantes en el ataque a la UNAN, principal universidad pública del país, y dos menores en barrios de Managua, un adolescente de 17 años y el bebé que recibió un balazo en la cabeza.
“La policía disparó. Nadie me contó yo lo ví, eran policías y nos comenzaron a disparar (…) Espero justicia”, declaró a la AFP la madre del bebé, Karina Navarrete. La Policía responsabilizó del crimen a “delincuentes” que “asedian” los barrios.
Las protestas comenzaron el 18 de abril contra una reforma a la seguridad social, pero se ampliaron para demandar justicia y la salida del poder de Ortega, a quien acusan de instaurar, con su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, un gobierno autocrático.