El Reino Unido instó este miércoles a todos los países del G7 a «poner fin al uso del petróleo y gas rusos», como hizo junto con Estados Unidos, en respuesta a la invasión de Ucrania.
«Putin debe fracasar», declaró la ministra británica de Relaciones Exteriores, Liz Truss, durante una visita a Estados Unidos.
«En nuestra respuesta» a la invasión rusa de Ucrania, «debemos redoblar nuestras sanciones», dijo en rueda de prensa, junto a su homólogo estadounidense, Antony Blinken.
Según ella, esto incluye desconectar «completamente» los bancos rusos del sistema internacional Swift.
La Unión Europea ya ha desconectado a siete bancos rusos de esta plataforma de transacciones segura que permite operaciones clave, pero mantiene a dos grandes entidades financieras estrechamente vinculadas al sector de los hidrocarburos, debido a la fuerte dependencia de varios Estados europeos del gas ruso.
Por la misma razón, la UE no quiere prohibir de momento la importación de energía rusa.
«La Unión Europea importa 40% de su gas de Rusia y entre 20 y 30% de su petróleo, mientras que Estados Unidos lo hace en 8% para el petróleo y no importa el gas ruso», precisó la ministra francesa de la Transición Ecológica, Barbara Pompili, quien se encontraba en Nueva York como parte de la presidencia francesa de la Unión Europea.
«No se puede pasar de 40% a nada en cinco minutos», agregó al recordar el plan europeo para que los 27 abandonen dos terceras partes de sus importaciones de gas ruso de aquí a fin de año.
En un discurso que debe pronunciar el jueves en Washington, Truss debe renovar su llamado a los occidentales a aumentar la «presión» sobre Moscú, según extractos entregados por su ministerio.
«La era de la complacencia terminó» y los occidentales no pueden volver «a autorizar el desarrollo de una agresión similar sin control», «eso significa actuar ahora» y «ser fuertes», debe decir.








