Anthropic desactivó el acceso a sus modelos Fable 5 y Mythos 5 el 12 de junio después de que el gobierno de Estados Unidos emitiera una directiva de control de exportaciones, citando motivos de seguridad nacional para suspender la disponibilidad para cualquier ciudadano extranjero.
La decisión de Anthropic de restringir el acceso a algunas de las capacidades más avanzadas de su nuevo modelo de inteligencia artificial ha reavivado el debate sobre los riesgos de esta tecnología y la necesidad de controles más estrictos. La empresa argumentó que ciertas funciones relacionadas con ciberseguridad podrían ser utilizadas de manera indebida, por lo que optó por limitar su disponibilidad a un grupo reducido de socios y usuarios autorizados.
El caso ha sido interpretado por analistas y líderes tecnológicos como una advertencia para el resto de Silicon Valley. La medida demuestra que las compañías de IA ya enfrentan capacidades que podrían superar los mecanismos tradicionales de supervisión, especialmente cuando los modelos son capaces de detectar vulnerabilidades informáticas o automatizar tareas complejas a gran escala.
El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ha defendido públicamente la idea de que los gobiernos tengan la facultad de bloquear o impedir el despliegue de sistemas de IA que representen riesgos inaceptables. Según su planteamiento, los modelos más avanzados deberían someterse a pruebas obligatorias realizadas por terceros antes de ser liberados al público.
La controversia surge en un momento de acelerada competencia entre las principales empresas de inteligencia artificial. Mientras algunas compañías impulsan una expansión rápida de sus modelos, Anthropic sostiene que el sector debe avanzar hacia una regulación similar a la que existe para industrias como la aviación o los medicamentos, donde la seguridad es un requisito previo antes de que una tecnología llegue masivamente a los usuarios.









