El miércoles 30 de septiembre, las cortinas de la cámara de ejecución de la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville, se abrieron con Christa Gail Pike atada a una camilla. Las autoridades le administraron dos dosis completas de pentobarbital. Pike siguió con vida. Fue trasladada en ambulancia a un hospital y nadie, hasta ahora, explicó de manera oficial por qué el procedimiento no causó su muerte.
Robin Maher, directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés), calificó lo ocurrido de “singular e incomparable” en declaraciones recogidas por la agencia Associated Press (AP). Hasta este miércoles, ninguna persona había permanecido con vida después de recibir los fármacos letales previstos para una ejecución.
Para Tennessee, el episodio tiene una dimensión adicional: Pike iba a convertirse en la primera mujer ejecutada en ese estado en más de 200 años, condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, cometido en Knoxville en enero de 1995 cuando tenía 18 años.
La ejecución no comenzó en el horario previsto. Un tribunal federal de apelaciones la suspendió una hora antes del inicio; por la tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló esa suspensión.
El protocolo de Tennessee prevé dos jeringas de 50 mililitros de pentobarbital —un barbitúrico de acción rápida que, en dosis suficiente, provoca pérdida de conciencia, paro respiratorio y falla cardiovascular— y Pike recibió ambas, según informó el Nashville Banner.
Una de las hipótesis: el pentobarbital no llegó a la sangre en cantidad suficiente
La primera explicación que manejan especialistas y la defensa apunta a un problema en la vía intravenosa. Joel Zivot, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory y perito contratado por la defensa, dijo a la BBC que Pike probablemente nunca alcanzó en sangre la concentración de pentobarbital necesaria para desencadenar el paro respiratorio y la falla cardiovascular.
Una vía intravenosa defectuosa puede impedir que el medicamento ingrese de forma eficaz al torrente sanguíneo: si el fármaco se filtra hacia el tejido circundante en lugar de llegar directamente a una vena, la dosis efectiva que circula por el organismo puede ser insuficiente para producir el efecto buscado.
Segunda hipótesis: un lote de pentobarbital degradado o con menor potencia
La segunda posibilidad señalada por los abogados de Pike apunta a la calidad del fármaco. En el comunicado citado por AP, la defensa incluyó el “pentobarbital degradado” entre los problemas que, a su juicio, se confirmaron con el procedimiento. Se trata de una hipótesis planteada por la defensa, no de una conclusión respaldada por análisis del lote utilizado. Hasta el momento, no se han hecho públicos estudios técnicos sobre el medicamento administrado que permitan confirmar o descartar esa afirmación.









