Los conductores de buses tipo rapiditos de la ruta Kennedy-Río Grande-Cerro Grande, en Tegucigalpa decidieron paralizar sus unidades móviles desde hace nueve días debido al cobro de extorsión que realizan grupos criminales en el territorio hondureño.
Según se conoció, la banda criminal denominada como “Los Chirizos” aumentó la cuota del impuesto de guerra, por lo que los transportistas ahora deberán pagar 1,400 lempiras más, de lo contrario, no podrán sacar a circular sus unidades móviles.
La criminalidad y extorsión son flagelos que sufre la ciudadanía hondureña, desde el que tiene una pulpería, transportistas, emprendedores hasta la micro y pequeña empresa, quienes se ven obligados a pagar la cuota o a cerrar su negocio, que muchas veces es su única fuente de ingresos.








