Matheus Rodrigo de Oliveira murió trágicamente luego de tragarse un silbato de juguete en su casa. “Era precisamente su sueño: ser bombero para salvar vidas”, recordó su abuela.
La donación de órganos puede ser una salvación para aquellos pacientes que, por diversas enfermedades, deben someterse a cirugías y transplantes, y así evolucionar su estado de salud. Muchas veces estos transplantes son de vida o muerte.
En este contexto, hace unos días se hizo conocido Matheus Rodrigo de Oliveira, un niño de 7 años cuya historia caló hondo en Brasil. Este pequeño con muerte cerebral pudo salvar la vida a 6 personas gracias a la donación de sus órganos.

Según información de Sul In Foco, estuvo cinco días hospitalizado luego de tragarse de forma accidental un silbato de juguete.
Cuando la ambulancia llegó a su casa estaba inconsciente y los paramédicos se dieron cuenta que había sufrido un paro cardiorrespiratorio. Estuvo internado en la unidad de cuidados intensivos del hospital y conectado a las máquinas, pero su cuerpo no resistió más.

Matheus tenía el sueño de ser bombero y salvar vidas, y también era aficionado a los superhéroes. Es por esta razón que la familia autorizó la donación de la mayoría de sus órganos, porque sabían que Matheus querría hacerlo para ayudar a las personas que lo necesitan.
Además, la familia del niño vivió de cerca la experiencia de no conseguir órganos cuando el tío de Matheus, que padecía leucemia, quedó en lista de espera para un transplante de médula ósea pero lamentablemente falleció.
“Tenemos dos estrellitas en el cielo, pero con certeza hay seis Matheus más aquí en la tierra. Hay un niño mirando el mundo por primera vez con sus ojos. Su corazón late en el pecho de un niño. Un niño habla por primera vez con su voz. Tienen hijos que han recibido sus riñones e hígado“, dijo Anderson Santos, tío de Matheus.
A pesar de la tragedia que vivió su familia, creen que Matheus es un héroe que sigue vivo a través de los transplantes y que “devolvió la paz y la esperanza a seis familias“.

“Fueron seis vidas las que nuestro héroe salvó con tan solo siete años. Era precisamente su sueño: ser bombero para salvar vidas“, cerró su abuela, Lorena Pereira de Campos.








