Unas 2,700 familias de Apacilagua, Choluteca, enfrentan una situación crítica debido a la prolongada sequía, que ya deja graves consecuencias en la agricultura, la ganadería y el acceso al agua potable.
El alcalde de Apacilagua, Carlos Martínez, explicó que el municipio acumula alrededor de 10 meses de verano, provocando la pérdida total de la cosecha de primera y dejando a numerosas familias sin una de sus principales fuentes de sustento.
“Nosotros somos un municipio que vive de la agricultura y la ganadería. Todos vivimos precisamente de los cultivos y para eso necesitamos la lluvia”, manifestó el edil.
La falta de alimentos también comienza a afectar al ganado, debido a la escasez de pasto. “La gente en algunas aldeas podrán tener un plato de comida de tres y el ganado también se está muriendo porque no hay pasto”, señaló Martínez.
El impacto trasciende al campo y golpea directamente la economía local, ya que muchas familias dependen de la producción y comercialización de productos agrícolas y ganaderos.
“Es una cadena, porque si no hay producción, no hay productos y tampoco hay trabajo”, advirtió el alcalde.
Pozos se secan y no encuentran agua en nuevas perforaciones
Uno de los principales problemas que enfrentan las comunidades es la escasez de agua potable. La municipalidad ha realizado perforaciones con apoyo para encontrar nuevas fuentes de abastecimiento, pero los resultados han sido mínimos.
“Hemos hecho nueve perforaciones y de esas nueve solo en dos hemos encontrado agua”, explicó Martínez.
El alcalde detalló que varios de los pozos existentes ya se han secado, mientras algunas comunidades dependen de pozos artesanales para obtener agua de manera parcial. A esto se suma la fuerte reducción del caudal del río Choluteca.
La falta del vital líquido incluso está obligando a algunas familias a tomar decisiones difíciles para poder abastecerse. Según Martínez, hay hogares que han dejado de comprar alimentos para utilizar ese dinero en la compra de agua.
El panorama podría complicarse aún más, ya que los pronósticos apuntan a que las lluvias previstas para septiembre podrían ser escasas, dificultando la recuperación de los cultivos y prolongando la crisis que atraviesa el municipio.









