El juicio más peligroso en la historia de Meta ya lleva 3 semanas en Oakland y el veredicto podría caer en octubre. Cuatro estados acusan a la compañía de Mark Zuckerberg de crear Facebook e Instagram para generar adicción en menores, violar la ley COPPA y ocultar daños de salud mental. La sanción: hasta 1.4 billones de dólares, una cifra que la propia Meta admitió que equivale casi a todo su valor de mercado.
La semana pasada el caso se tensó. Adam Mosseri, jefe de Instagram, declaró ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers que los nuevos controles parentales “no cambiaron demasiado” el uso de adolescentes. “No hay soluciones mágicas”, dijo. Antes, Arturo Béjar, exejecutivo de Meta, contó que su hija de 16 años sufrió acoso en la plataforma y culpó directo a Zuckerberg: “si él lo pone como prioridad, se mueven montañas”.
Los fiscales usan eso para probar que Meta sabía y no actuó.Con el jurado escuchando, Meta ya negocia a contrarreloj. Bloomberg reveló el 26 de agosto que la empresa busca un acuerdo extrajudicial para evitar cambios forzados como eliminar el scroll infinito y las notificaciones nocturnas, además de la multa histórica. California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey insisten: las redes fueron diseñadas como “máquinas tragamonedas” para enganchar niños.
Meta se defiende diciendo que eliminó 600.000 cuentas de menores y que no hay evidencia de adicción.El calendario aprieta. Para septiembre está citado Mark Zuckerberg y el fallo final llegaría a principios de octubre. Meta ya perdió 2 demandas similares en 2026 y pagó cerca de 1.000 millones. Si pierde esta, el impacto no será solo económico: obligaría a cambiar el diseño de las redes para 3.000 millones de usuarios. Por eso lo comparan con el juicio al tabaco de los 90.









