El endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos y el cierre de alternativas para solicitar asilo han provocado un cambio inédito en la dinámica migratoria del continente.
Miles de personas que cruzaron la selva del Darién con la intención de llegar al norte ahora recorren el camino de regreso. Panamá reportó que 5,096 migrantes irregulares han realizado el denominado flujo inverso o ruta norte-sur durante 2026, un fenómeno que refleja el retorno de quienes desistieron de continuar su viaje o no lograron ingresar al territorio estadounidense.
El flujo inverso corresponde al desplazamiento de migrantes desde Centroamérica hacia Sudamérica, en sentido contrario al recorrido habitual.
La mayoría son personas que llegaron hasta México o permanecieron durante meses en ese país y, tras el endurecimiento de las restricciones migratorias estadounidenses, decidieron regresar voluntariamente a sus naciones de origen o buscar nuevas alternativas en Sudamérica.
Muchos de estos migrantes emprendieron inicialmente el viaje impulsados por programas como CBP One, que permitía solicitar citas para ingresar legalmente a Estados Unidos, o con la expectativa de presentar solicitudes de asilo.
Sin embargo, el endurecimiento de los controles fronterizos, la eliminación de mecanismos de admisión y el incremento de las deportaciones redujeron considerablemente esas posibilidades, obligando a miles de personas a iniciar el retorno.
En Panamá, estos migrantes ingresan principalmente por Costa Rica, atraviesan el país bajo supervisión de las autoridades migratorias y son trasladados hacia Puerto Miramar, en Colón, desde donde embarcan rumbo a Puerto Obaldía, en la comarca Guna Yala.
Desde allí continúan hacia comunidades colombianas del Caribe para regresar a Sudamérica, evitando cruzar nuevamente la selva del Darién.
El reporte actualizado al 12 de julio de 2026 muestra que 4,665 de los migrantes del flujo inverso son venezolanos, lo que representa más del 91% del total.
Les siguen 181 colombianos, 58 ecuatorianos, 53 ciudadanos estadounidenses —correspondientes a hijos de migrantes nacidos en Estados Unidos— y 139 personas de otras nacionalidades.









